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465 Palabras
Pov Tara Al entrar al cubículo del restaurante, vi cómo se quedaba en shock. Mark nos iba a presentar cuando lo interrumpí. - Un gusto de verte Tara- Me sonríe descaradamente. - Lo mismo digo Dekker- estrechamos nuestras manos, y sentí como una corriente corría entre ellas. Tomamos asiento. Como caballero que es Dekker me arrimo. Platicamos del contrato y sobre los diseños que ella había armado para los nuevos condominios. Hubo algunos detalles que no me parecían, pero terminamos arreglando el problemas. Mark se retiró momentos antes de empezar a almorzar, ya que su prometida Sarah lo estaba localizando. - ¿Cómo has estado? - Corté un pedazo del filete de salmón que tenía en mi plato. - Bien, algo exasperado y nervioso- el también corto un pedazo de filete - ¿Por la boda? - Ya era hora que le dijera lo que había visto- asintió dudoso- Dekker tengo algo importante que decirte de tu prometida- el trató de disimular su asombro. - Por favor Tara no toquemos ese tema- cortó en tres partes el guisante. - Pero es... - me interrumpió. - Ya he dicho- sentenció. Hubo un silencio algo incómodo. - Y tú, ¿cómo has estado? - me preguntó alzando la mirada. - Muy ajetreada y ocupada, con algunos asuntos personales- terminé de comer. - Te convertiste en todo una mujer de negocios- el igual término de comer. Limpié mi boca y dejé la servilleta junto al plato bebiendo un poco de vino tinto. - Eso parece- me encogí de hombros- lo mismo tú- le sonreí. - Esfuerzo Dekker, muchos motivos por los que luchar- no entendí muy bien, pero no discutí su respuesta. - ¿Puedo verte en la noche? - Alzó una ceja. - ¿Para qué quieres verme? - Le guiñé el ojo izquierdo. - Anda y sabrás porque- le dejó una tarjeta con la dirección. Me incliné sobre la mesa una vez me puse de pie. Rocé sus labios con los míos, antes de despegarlos. - Te espero esta noche, precioso- le acaricio la mejilla y me sé dirigía hacia la salida del cubículo. -Eh investigue lo qué es la sumisión y me gusto pero... Quiero pensarlo mejor. -¿Qué quieres pensar? Ven a mi departamento y te daré una probada. Pagué la cuenta y me fui hacia la oficina. Al llegar me dispuse a trabajar, como una máquina; había muchas cosas pendientes. Pero mi mente solo estaba concentrada en una cosa:Dekker y si acudiría esta noche en su departamento. Por otra parte estaba mi abuela, con su enfermedad. ¡Dios! Tenía muchas cosas, Abrí mi correo electrónico ya qué ahí tenía mi contrato de sumisión. Y tecleé -Contratos de sumisión. Coloqué nuestros nombres e imprimí el archivo. Busqué una de las carpetas de cuero n***o y lo coloqué guardándolo en mi portafolio.
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