El mafioso me ha sonreído como si yo le hubiera dicho algo que le ha hecho reír.
— Sí, estoy loco, pero loco por ti, mi amor, pero bueno, he cumplido con mi misión, ha venido a verte chiquita hermosa, así que, voy a irme para dejarte trabajar y yo seguiré disfrutando de mi noche, por cierto, no deberías de trabajar, acepte mi propuesta, sé ni esposa, y vente conmigo para la casa, te prometo que te voy a tratar como una reina dijo aquel hombre a la vez que no dejaba de mirarme a los ojos.
Yo sentí asco, mucho asco de pensar que este hombre estaba proponiéndome esas cosas, pero no, no lo iba a aceptar, a pesar de todo, yo era una mujer que le gustaba ganarse la vida honradamente y no me iba a dejar vencer por la ambición de querer conseguir las cosas fáciles y de querer convertirme en una mujer que literalmente fuera una mantenida, no, yo nunca he sido así, y estaba decidida en no querer convertirme en el juguete más preciado de alguien, eso jamás.
Primero prefería caer muerta antes que irme de ese lado.
— No, nunca voy a querer aceptar ser su mujer, no soy un juguete como para que usted quiera venir a escogerme y llevarme así como así, además, quién sabrá qué clase de hombre es usted, no, gracias, le pido que por favor me deje en paz, que no me mande más regalos, llévese lo que me ha regalado, déselos a otra que siquiera caer rendida ante sus pies porque yo no voy a ser esa mujer, ¿Lo entendió? Ahora, con su permiso, lárguese que mi amiga y yo queremos irnos a trabajar, y usted nos está interrumpiendo — le digo a ese hombre, esperando que mi tono de voz para él fuera a ser demasiado exigente y rudo ante mi petición.
Parece que aquel hombre por fin ha comprendido que quiero que se aleje de mí, pues ha decidido alejarse, ha recogido sus regalos con disgusto por la forma en como le he hablado, y antes de salir de vestidor, se nos ha quedado mirando a Olive y a mí con una mirada que a ambas, estoy segura, nos causó mucho terror.
A mí hasta me ha provocado que mi piel se pusiera de gallina.
Pero a pesar de que tengo miedo, me mantengo firme ante su mirada desde mi posición.
— Justo así es cómo me gustan a mí las mujeres, que sean de carácter fuerte, eres toda una mamasita — dijo aquel hombre y este se ha desaparecido de mi vista.
Cuando aquel hombre se fue de nuestros vestidores, de inmediato, me acerco a la puerta y decido echarle seguro a la llave desde adentro para que nadie pudiera querer entrar, o mejor dicho, para que ese hombre no pudiera volver a entrar, Olive ha vuelto a tranquilizarse, y ha respirado por varias veces antes de querer ponerse su uniforme de mesera.
— ¿Estás bien? — le he preguntado a Olive luego de haberme puesto la blusa blanca de mangas larga que tenía que usar junto con mi falda negra que no era ni muy larga ni muy corta, y aunque no me gustara mucho la idea de tener que usar una falda para trabajar en un sitio como este, tenía que hacerlo, por qué al final todos nuestros clientes eran más que todo hombres, eran muy pocas las mujeres que venían a querer sentarse con sus amigas y tomar cerveza juntas, por tanto, las mujeres que trabajábamos aquí como meseras, teníamos que vestir así para atraer la atención de los clientes.
— Sí, es solo qué, ¿Qué mierda fue eso? ¿De verdad que ese hombre es pretendiente tuyo? ¿Serías capaz de considerar alguna vez el querer ser su mujer? — me ha preguntado Olive mientras que no dejaba de quitar la mirada de estarse poniendo los zapatos. Ella estaba amarrándose las agujetas del zapato de su lado izquierdo.
Pude percibir que ella no quiso mirarme a los ojos para hablarme, haciéndome sentir que ella tal vez no quería que su mejor amiga quisiera terminar metida en esos malos pasos.
— Oye, tranquila, tú me conoces muy bien, sabes que no soy capaz de ser una de esas mujeres que quieren ganarse la vida fácil y lo quieren buscar yéndose por el mal camino, además, ese hombre no me gusta para nada, ya viste lo prepotente que es, estar con un hombre así no es bueno para nadie, te prometo que todo estará bien, si quieres, y hasta podemos buscar trabajo en otro lugar para no tener que encontrarnos más con él aquí y que nos amargue el ambiente, ¿Te parece? Al final y tenemos la experiencia suficiente para que nos contraten de inmediato — le digo a Olive, mirándola desde mi distancia con una mirada que quería con ella darle nada más mucha seguridad de lo que decía con mis palabras, por qué yo sé que ella se preocupaba mucho pro mí, pues al final nada más estábamos nosotras dos solas en este mundo, no teníamos a quién más apoyarnos y era completamente natural que ella se sintiera así si algo me llegaba a suceder o viceversa.
Finalmente, con aquello que le he dicho a Olive, he conseguido hacer que mi mejor amiga me mirara fijamente a la cara, su semblante ha cambiado, ahora me ha mirado con mucha más seguridad que la de antes, e inclusive, hasta me ha querido sonreír, y asintió con la cabeza así como si con ello pretendiera decirme que estaba de acuerdo con lo que yo le he dicho antes.
— Sí, te creo, sé que no eres así, sé que ese tipo de cosas no te gustan, y sí, me gustaría decirte que si renunciemos a trabajar aquí y busquemos trabajo en otro bar, o en algún sitio mejor que este, pero… — dijo Olivia, ese, pero yo sabía a qué camino iba; ella no quería dejar de tener la oportunidad de ver a su amor platónico todos los días, y que luego otra mujer se lo quisiera arrebatar, o él terminara por desinteresarse de ella.
Y la verdad era que a Olive sí que le gustaba demasiado ese chico, y parece que él sentía lo mismo por ella, y yo no podía darme el lujo de portarme así de egoísta con mi mejor amiga para cuando el corazón era el que mandaba por esta ocasión.
— Sí, lo sé, tú no quieres alejarte de Christian, lo sé, y lo entiendo, no te preocupes, pero eso sí, ya debes dejar de ser tan tonta y dile que te gusta, estos son otros tiempos, ya no tienes por qué tener que esperar a que él quiera dar el primer paso contigo, ¿No crees? — le digo a Olive mientras le dedico una tierna sonrisa de apoyo a mi mejor amiga.
Ella me corresponde la sonrisa y se pone de inmediato muy tímida luego de haber escuchado lo que le dije, pues se ha sonrojado, sí, aunque estuviera oscuro y no podía verla muy de cerca a sus mejillas, yo sé que ella ha sentido pena y se ha sonrojado.
— No creo que él quiera aceptar salir conmigo en una relación formal, no creo esté realmente así de interesado en mí, si él lo estuviera, estoy segura de que ya hubiera querido dar ese primer paso por su propia cuenta, ¿No lo crees? — dijo Olive.