Capítulo 5

1557 Palabras
— Ya Olive, deja a un lado esas inseguridad y date prisa que si no puede llegar otra y te lo puede quitar, y no creo que estés segura de querer eso, ¿Verdad? — le digo a Olive. Olive suspira, y asiente con la cabeza de nuevo, dándome la razón, y entonces, hemos terminado de arreglarnos, y salimos de nuestros vestidores luego de haber dejado la ropa guardada en nuestros respectivos casilleros. Salimos de nuestro vestidor, y nos apuramos en ir a la barra del bar, sí, el lugar de Christian, pues allí era justo dónde comenzaba nuestro trabajo; teníamos que ir a la barra a buscar nuestras bandejas, cada mesera del sitio tenía su respectiva bandeja que siempre debía de cargar consigo para así estar al pendiente de ir a las mesas, recoger los trastes vacíos, llevarlos a la cocina y así mismo llevar todos los vasos del bar y regresar con los nuevos pedidos de los clientes. La noche estuvo bastante divertida para ser una larga y cansada noche de trabajo, pues la verdad fue que aquella noche además de que Christian se ha encargado de servir a los clientes una promoción de dos cócteles al precio de uno, fue que hubo una gran fiesta cuando el reloj marcó que eran las doce de la media noche en punto, un DJ muy conocido en la zona sorprendió a todos con su aparición apoderándose de la tarima, y siendo él, el encargado de hacer la presentación de un show de modelos de ropa erótica que cautivó a los hombres. Olivia, Christian y yo nos hemos entretenido mucho desde la barra, viendo aquel desfile, no tanto por querer ver en sí el físico de las modelos, sino porque más bien, nos llevábamos tan bien que todo el tiempo no hicimos sino criticar para nosotros mismos lo raros y extravagantes que eran aquellos trajes, pues algunos podían ser tan pasados de sensuales que muchas veces nos provocaron hasta asco. Lo mejor de la noche fue que Olive y yo recibimos muy buenas propinas, cuando llegamos a casa y nos pusimos a contar nuestro dinero, entre las dos reunimos alrededor de 1,800 dólares, lo cual fue bastante bueno, porque pudimos partir en mitades nuestras ganancias, es decir, ella y yo nos quedamos solo con el cincuenta por ciento de lo que ganamos, y el resto, decidimos que iría a ser depositado en el banco para nuestro ahorro de nuestro negocio. — Deberíamos de salir a celebrar hoy, claro, cuando hayamos descansado un poco, aprovechemos que mañana es nuestro día de descanso y que hoy podemos hacer lo que queramos — le propongo a Olive, mientras que me quito los zapatos y las medias para andar descalza por la casa, y así, poder descansar un poco los pies de haber tenido que usar por demasiado tiempo mis zapatos. — Sí, es buena idea, ¿A dónde quieres ir? ¿Qué tal si vamos a almorzar comida mexicana a nuestro restaurante favorito y de ahí pasamos la tarde en el centro comercial? Incluso, y hasta podríamos entrar a cine a ver esa nueva película de terror que ha salido que tanto queremos ver, ¿Qué dices? — respondió olive, mientras se quitaba la blusa delante de mí para dejarme ver su escote, no le daba vergüenza hacerlo, a ninguna de las dos siquiera nos daba vergüenza andar por la casa estando desnudas, nos teníamos tanta confianza, que hacer eso era demasiado normal para ambas. — Esa es una excelente idea, hace mucho que no vamos a cine, y la verdad, siento que nos la merecemos, así que andando, vamos a dormir, que son las seis y media de la mañana, y estoy que me quiero caer muerta encima de la cama, nos vemos a las tres de la tarde que logremos salir despiertas de nuestras habitaciones, qué descanses Olive — le digo a Olive a la vez que recojo los zapatos que dejo tirados en el suelo, y me los llevo conmigo para irme a mi habitación. Olive me desea las buenas noches, y me encierro dentro de mi habitación, cierro la puerta cuando he ingresado en ella, y entonces, me acerco hasta mi armario, de verdad que quería nada más tirarme a la cama a dormir profundamente, estaba demasiado cansada, había sido una noche muy pesada pero muy satisfactoria para mí, y sentí que me merecía ese descanso, sin embargo, usando la ropa con la que iba al trabajo, sé que no iba a conseguir relajarme al cien por ciento, no, no iba a ser nada cómodo para mí, entonces, tuve que ir a buscar mi pijama al armario, nada más saqué un short de pijama azul, y una camiseta blanca, me quito el brasier porque siempre me ha gustado dormir sin él, sentía que era mucho más relajado, y fresco, y cuando finalmente me puse la pijama, allí si había llegado el momento para acostarme en la cama y quedarme profundamente dormida cuando me puse la cobija encima. He despertado precisamente a las tres y cuarto de la tarde, me quito la pereza de encima estirando todo mi cuerpo, y me pongo de pie de la cama, luego me acerco al baño, le lavo los dientes, también me lavo la cara, y salgo de la habitación a buscar la cocina. En la cocina, el delicioso aroma del desayuno invadía el lugar, sí, era un poco tarde para comer el desayuno, pero si íbamos a salir, ni modo que nos fuéramos al restaurante aguantando toda el hambre del mundo, ¿No? Olive estaba en la cocina preparando el desayuno. — Buenas tardes, ¿Pudiste dormir? — me preguntó ella cuando vio que me acerqué hasta la barra de la cocina y me siento en una de las sillas mirando justo de frente a dónde está ella. — Sí, la verdad sí, dormí como si fuera un bebé, ¿Tú también pudiste dormir? — le he preguntado a la vez que he mirado que ella estaba preparando pancakes con huevo revuelto de desayuno. Además de haber puesto a hacer café en la tetera. — Sí, también dormí como si fuera un bebé, nunca en mi vida había descansado de esa forma a como lo hice hoy — dijo ella a la vez que le daba la vuelta a uno de los pancakes que estaban cociéndose en la sartén que ella tiene a la mano. — Eso huele delicioso, ¿Te ayudo a servir? — le digo. — ¿Puedes poner los cubiertos en la mesa y servir el café? — dijo ella. — Sí , ya lo hago — le respondo. Me pongo de pie de mi lugar, y me acerco hasta la cocina, de uno de los cajones, saco un par de cubiertos, y vuelvo a dejar el cajón como estaba, voy hasta la mesa, pongo los cubiertos encima de la mesa justo en nuestras sillas, y luego, vuelvo a servir el café en dos tazas que ya estaban allí, junto a la tetera. Tiempo después, nos encontramos desayunando con calma en el comedor, sin embargo, alguien nos interrumpe cuando han llamado al timbre de la puerta. — Iré a abrir, espera — dijo Olive, pues de las dos, ella era la que estaba más cerca de la puerta desde su ubicación que yo. Olive se acerca a abrir la puerta, y vaya la sorpresa que nos llevamos, pues era Christian quien estaba allí afuera, y para colmo, Olive ha sentido pena de que él le haya visto usando nada más una blusa de tiras rosa y un panty n***o de pijama, así era como le gustaba a ella dormir siempre desde que tengo memoria, y en más de una ocasión se lo he dicho, que ella no debería dormir así, pero bueno, ahora estaba sufriendo las consecuencias de no hacerme caso y yo quería reírme de ella. — Christian, ¿Qué haces aquí? —preguntó Olive, sintiéndose nerviosa por la situación. — Bueno, quise venir a ver si querías ir al cine conmigo hoy, y luego a cenar, ¿Quieres? — pregunto Christian, él parecía haber ignorado la forma en como estaba vestida Olive en ese instante porque nada más cuando hablaba, lo hacía mirándole a los ojos. Pero Olive voltea a mirarme de inmediato así como si yo fuera su madre y ella una adolescente de quince años que aún tenía que estar pidiendo permiso para salir de casa con sus amigos o con el chico que le gustaba. — Ve con él, podemos ir de compras la siguiente semana, disfruta de tu cita, no te preocupes por mí, estaré bien, estaré aquí en casa viendo películas y pidiendo domicilios — le digo al mismo tiempo en que le sonrío como si fuera su cómplice. Olive termina por aceptar mi propuesta y decide aceptar querer salir con Christian. — ¿Quieres esperarme con Amelia? ¿Quieres un café? Iré a darme un baño para terminar de desayunar y salir, ¿Te parece bien? — dijo Olive a Christian. Christian asiente con la cabeza y entra en la casa luego de que Olive le da el permiso de hacerlo. — Hola Christian, siéntate, ya te sirvo el café, ¿Quieres desayunar? Aún hay pancakes y huevos en la cocina como para servir un plato más — le digo.
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