Capítulo 12

1016 Palabras
A la mañana siguiente, despertamos a eso de las diez de la mañana, Olive no tenía ganas de cocinar, así como yo tampoco, y por suerte, para ambas, Christian nos ha llamado, nos ha invitado a desayunar a las dos a su casa, Olive me preguntó si yo quería ir, y le he dicho que sí, entonces, al despertarnos, nos fuimos a dar una ducha, nos hemos vestido, y nos fuimos a casa de Christian en taxi, pues la verdad, me ha dado mucha flojera tener que haberme puesto a conducir. Llegamos a casa de Christian, él vivía en un edificio, en un edificio de cuatro pisos, y era dueño de un pequeño apartamento que nada más tenía una sola habitación, pero era un lugar muy bonito en el que vivía él, de hecho, hasta teníaun pequeño balcón donde puso una mesita con tres sillas pequeñas y allí nos ha dejado sentarnos para desayunar. Él nos había preparado huevos, sandwiches, y hasta había preparado su famoso pan baguette para comer con queso y salami. — ¿Quieren decirme por qué se han ido anoche al club a enfrentar a ese mafioso sin haberme avisado que irían para haberlas acompañado? ¿Acaso saben que lo que hicieron era demasiado peligroso? — dijo Christian a la vez en que él bebía un sorbo de su chocolate caliente que también había preparado para nuestro desayuno. — Sí, fuimos porque pasó algo con ese tipo... Amelia ya no lo aguantó más, y decidió ir a enfrentarlo, yo le dije que era muy mala idea que lo hiciera, pero aún así ella quiso hacerlo y tuve que acompañarla, no nos dio tiempo de haber pensado en esa idea de haberte llamado para que nos acompañaras... — dijo Olive. — Pero no te preocupes... Allá estuvo Ben, él nos cuidó, de hecho, hasta ocurrió algo maravilloso, ¿Quieres saber? — dije luego de haberle dado un mordisco a mí trozo de pan baguette con un pedazo de queso que había cogido para comerlo. — ¿Qué hizo él? — dijo Christian, él hablaba como si se hubiera molestado con nosotras por esto. — Bueno, decidió prohibirle el ingreso a ese mafioso del club, ya ni él ni ninguno de sus hombres podrán volver a pisar el club nunca más — dije mientras que no podía ocultar la sonrisa que tenía en mi mirada. Christian deja de comer para mirarme fijamente a la vez que yo le decía esto. — ¿Qué? ¿En serio Ben se arriesgó a eso? ¿Y qué pasó después? — dijo él con interés de saber más de todo lo que ha pasado. — No pasó la gran cosa, yo creí que iba a haber un caos en ese bar, pero no, no lo hubo, ese tipo reaccionó tan bien que no más se fue y prometió nunca más volver a ese club — dijo Olive a la vez en que comía un poco de su huevo. — Wow, eso sí que fue buena idea de Ben, y él sí que fue muy valiente, ¿Atreverse a echar del club a un mafioso? ¿Uno de los más peligrosos de la zona? Eso fue fantástico, me hubiera gustado haberlo visto... — dijo Christian. Terminamos de desayunar, yo me sentía cansada, y Olive y yo teníamos que entrar al club a trabajar a eso de las seis de la tarde, por tanto, me disculpé con Christian por no quedarme más tiempo con ellos, pues tuve que excusarme diciendo que me sentía cansada y que quería descansar un poco más antes de irnos a trabajar. Olive quiso quedarse con él luego de que Christian le ha preguntado si quería hacerlo, yo no le negué nada, simplemente, acepté y me fui en el auto de camino a casa. Pero de camino a casa, decido parar en el centro comercial aprovechando que a esa hora no habría mucha gente a comparación de como la habría si hubiera llegado a ir en la tarde, dejo estacionado el vehículo en el parqueadero, y me voy subiendo por las escaleras del sótano hasta el primer piso. Cuando entro al supermercado, cojo uno de los carritos de compras que estaban allí parqueados, todos iban en una sola, estaban bien organizados, y entonces, ingreso al interior del lugar. Una vez allí, comienzo a recorrer cada uno de los pasillos, y es entonces cuando sucede la peor cosa del mundo; pues desde los parlantes alcanzo a escuchar que alguien comienza a querer llamarme, me llaman por mi nombre, aunque no puedo reconocer del todo quién es el que me llama, lo único que puedo reconocer allí es que era un hombre el que hablaba por el micrófono. Más no supe de quién se trataba, el supermercado estaba prácticamente solo, había muy pocas personas allí, y justo las que habían, estaban allí cerca de mí, trato de disimular que estaban mirando de un lado para el otro, más no lo estaban haciendo, pues yo sé que ellos estaban mirándome de reojo aunque quisiera que no lo hiciera, quizás han notado que yo estaba nerviosa. Me fui yendo de a poco por el pasillo hasta que me pierdo en otro, en el pasillo de donde estaba el café, pero entonces, y desde el parlante, seguían llamándome, y todo a mi alrededor se ha puesto algo incómodo, me he comenzado a sentir extraña, y de repente, un hombre que yo no conozco, pero que se viste como los hombres de Joshua de la Torre se ha acercado a mi, me ha código del brazo disimuladamente así como si pretendiera que los demás vieran que ambos éramos novios, y no que era él uno de los hombres que trabajaba para uno de los peores mafiosos de la ciudad, y que ha venido por mi a ajustar cuentas. — Ven conmigo de buena voluntad y te prometo que las cosas saldrán bien — me dijo él en susurros. Asiento con la cabeza, y tengo que dejar mis compras en el supermercado porque me ha llevado consigo hasta subirme a un auto blindado.
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