Me fui con aquel hombre y me subió en su camioneta de color rojo hacía el hospital. No quería estar en uno, pero las cosas se dieron asi. Tuve que recostarme en la parte de atrás de auto. Con mucho dolor, para mí era imposible estar quieto, era demasiado desesperante. Casi tanto como para llorar. Yo no era capaz de llamar a mi hermana, ni a Deicy casi me duermo del dolor. Solo rogaba a llegar lo más rápido al hospital. El camino era bastante largo ya que veníamos de una montaña. Tal vez eran las 5 de la tarde más o menos, el cielo de Salt lake se empezó a poner oscuro. Tal vez llegaría de noche al hospital si había congestión vehicular. [...] Aquel hombre me dejó en el hospital, y se fue sufrí un fractura no muy grave en el brazo izquierdo. Solo me dieron unas pastillas par

