Ya estoy lista, iré a la cafetería y hablaré con él.
Subo al coche y voy en camino.
Suena mi teléfono.
—Hola.
—Hola mi nathi
—¿Para que llamas? ¡no escucho una disculpa!
—Lo Siento, debí decirte que me iba de viaje, pero todo fue tan rápido, perdón.
—No pensaba perdonarte, eres un tonto, pero te necesito, necesito que vayas a la cafetería Lex deux magots ahora mismo, te veo allá, me lo debes, no preguntes nada.
—Per... está bien, por esta vez haremos lo que digas, en 20 minutos estoy allá.
—Te veo allá, no me falles Philips te necesito.
—Ya me estoy empezando a preocupar, ¿en qué locura andas metida Nathalie?
—Tú solo ve.—Cuelgo el teléfono y lo dejo con la intriga para que no vuelva a dejarme tirada.
Ahora nada más debo convencer al señor sexy de que sea mi esposo, pan comido jajajaja no es cierto, y si me dice que no, eso no pasara, nadie le dice que no a Nathalie Waldorf.
Ya estoy aquí.
Busco una mesa lejos de todos, no quiero que nadie me vea, ni me escuche pidiéndole al chef que sea mi esposo.
Todo se podría arruinar si alguien se da cuenta de que no es el Millonario estadounidense.
—Buenas tardes, señorita, usted otra vez por aquí, de verdad nos complace con su presencia.
—Buenas tardes... ¿cómo me dijiste que te llamas?, si, le dije al chef que vendría a probar sus platos, y aquí estoy.
—Soy Simón, ya le digo al chef que usted está aquí.
—Gracias Simón.
—Gusta ordenar la especialidad de la casa.
—Si, aún no, estoy esperando a un amigo.
—Si señorita, ya regreso por su orden.
Aquí va llegando Philips, bueno, por lo menos no me dejó plantada, ya no confío en él, se está tomando muchas libertades que no le corresponden.
—Mi bella Nathalie, luces hermosa como siempre, hueles delicioso, a que se debe esto, algo estás tramando, luces como para una cita romántica.—El me besa en cada mejilla y me abraza, baja sus lentes mirándome con curioseo.
—Ya deja de hablar y siéntate Philips, pon mucha atención a todo lo que te voy a decir, por qué no lo voy a repetir.
—¡Pero que!, ¿que pasa?
Simón nos interrumpe...
—Gustan ordenar, el chef no estaba, apenas llego, y ya está listo para hacer sus platos.
—La verdad no tengo mucha hambre per...—Lo interrumpo apresuradamente.
—Simón trae por favor dos especialidades del día, y postre al finalizar.
—Como ordené señorita.
—¡Pero que te pasa Nathalie!, ¿para que tanta comida? ¿quieres que engordemos?
—Philips cállate y escúchame.
Mientras le cuento a Philips lo que la abuela me pidió y el convertir al chef en mi esposo millonario se queda con la boca abierta sin poder parpadear.
—Estás loca Nathalie, no entiendo cómo se te ocurren tantas ideas, ¡Dios esto es como de película!, y ¿si te descubren?, y ¿si el chef no acepta ser tu esposo?
—Para eso estás aquí, necesito que me ayudes a convencerlo.
—¡¡Yo!!, ¡¡pero como crees!!, y el porqué me va a ser caso a mí, si no lo conozco.
—No lo sé, porque eres hombre y ustedes se entienden bien.
—No considero que ningún hombre entienda lo que tú quieres proponer.
Ryan.
—Lista la orden para la mesa 30.
—¡Oh Ryan!, la señorita de ayer vino hoy también, tal parece que le quedó gustando demasiado tú y tu comida.
Ah, y vino con un hombre nada guapo por cierto, se ve que es su amigo.
—Basta Simón, no te burles, la señorita solo sabe apreciar un buen plato y eso está bien, nada más, ahora sigue trabajando, que hay muchas mesas sin atender.
—Porque estás tan serio, tú siempre estás contento.
—Nada, problemas de dinero que nunca faltan.
—Te entiendo, sabes que estoy igual que tú, si no te ayudaría en lo que pudiera.
—Esta bien Simón, no te preocupes, ya lo resolveré.
—Dos especialidades de la casa, por favor y postre.
Nathalie.
—¡Pues tiene que ser él! no tengo de dónde sacar otro.
—Como que no, hombres sin dinero hay en todas partes, por favor Nathalie mejor busca ese millonario que quiere tu abuela, al menos tendrá dinero y no tendrás que decir, ni inventar tantas mentiras.
—Sé que este es bueno, no importa que no tenga dinero, quiero un pequeño esclavo para mí, un millonario no se va a dejar mandar y hacer lo que yo quiera.
—Y que te garantiza que esté se deje manipular de ti, que tal que sea peor que los otros.
—No lo creo, seguramente necesita dinero y yo puedo dárselo, así que tendrá que hacer lo que le pido.
—Ay Nathalie, sinceramente que no puedo hacer nada para que cambies esa idea descabellada, aunque debo decir que esto va a ser muy divertido.
—No, nada, tú estás aquí para apoyarme y ayudarme a qué el señor sexy acepte mi propuesta, y se olvide de la novia, ves ya te esta gustando la idea.
—¡¡Que!! y aparte de todo tiene novia, estás loca, pero está bien, ya no diré nada, esto cada vez se pone mas interesante.
—En serio que por ratos pareces la nana, cálmate, está es una grandiosa idea, Dios, tengo tantos nervios que se me ha quitado el apetito.
—Aquí está su orden señorita y señor.
—Gracias Simón.
—Con gusto.
—Otra cosa, puedes decirle al chef que por favor venga, tengo una propuesta para él.
—Está bien, ya le digo, señorita, buen apetito.
—Gracias.
Ryan.
—Señor chef, tengo buenas noticias para usted.
—¿De que hablas Simón?
—La señorita que regreso, dice que quiere hablar contigo, que tiene una propuesta para ti.
—Y no te dijo que se trata.
—No, exclusivamente dijo que te quiera a ti.
—¿Que será? espero que se trate de un trabajo, lo necesito mucho.
—Entonces ve, antes que se arrepienta.
—Voy para allá, ahora mismo.
Nathalie.
—Por Dios Nathalie, este hombre cocina como los Dioses, delicioso, ahora te entiendo, que comida tan exquisita.
—Te lo dije, este hombre me embrujo con su comida, ahí viene.
—Es él, ahora entiendo, quieres un semental por esposo, Nathalie, tu cada día me sorprendes más, tienes buen gusto para todo, bueno le hace falta pulirse en su vestimenta, pero eso lo arreglaremos.
—Que bueno que ahora me entiendes, y sabes la razón por la que estás aquí acompañándome para poder convertir este chef en un hombre con clase y distinción.
—Estoy listo, solo esperemos que acepté.
—Buenas tardes, señorita Nathalie, señor.
—Dime Philips—. él le pasa la mano y se la apretá fuerte.
—Mucho gusto Philips.
—Vaya que el chef es muy fuerte.— Phillips se soba las mano y me mira de reojo.
—Hola chef, por favor te puedes sentar con nosotros un momento.
—Por supuesto, me dijo Simón que tiene una propuesta para mí.
—Así es, es una muy relevante.
—La escucho.
—¡Necesito un esposo!
—¿Cómo? no entiendo.— Él me mira asombrado cruzando los brazos.
—Si, lo que Nathalie quiere decir es que quiere que usted se haga pasar por su esposo de mentiras, y ella le va a pagar por sus servicios.
—¿¡Esposo de mentiras!?, de dónde sacaron tal cosa tan desquiciada.
—Te lo dije Nath, era una mala idea.
—Ryan necesito de tu ayuda, te pagaré lo que me pidas.
—Pero tengo novia y me voy a casar con ella, como voy a decirle que me voy a casar con otra.
—Bueno, realmente no nos vamos a casar, solo vamos a hacer creer a los demás que estamos casados, y tú podrás seguir con tus planes de boda y con tu novia.
—Que idea tan descabellada, o sea que quieres comprar un esposo.
—No, bueno, puede que parezca que si, nada más necesito que te hagas pasar por mi esposo, no te voy a comprar, solo requiero de tu ayuda.
—¿Por qué yo? puedes buscar por otro lugar, hay muchos hombres como yo.
—No, tú eres diferente, lo sé, además cocinas bien, sé que eres un buen hombre, lo supe cuando hablaste de tu novia…
—Si, no te equivocas, amo y respeto a mi novia, y a todas las mujeres, me lo inculcaron desde muy pequeño.
—Bueno, hay está, para qué quieres más razones, eres perfecto.
Él nos queda mirando a Philips y a mí con seriedad, tocando su mandíbula suavemente.
—Debo decir que no puedo aceptar tal propuesta, no soy el indicado para ese trabajo, debes buscar por otro lado.
—Ryan, por favor, necesito de tu ayuda.
—Nathalie, tú eres una chica inteligente e interesante, deberías encontrar otra manera de solucionar tu vida, ahora me retiro que tengan un feliz resto de día, un gusto Philips.
—Un gusto Ryan.
—Ahora que voy a hacer Philips, esa era mi única opción.
—No sé Nathalie, no sé más aún que te hizo suponer que ese hombre te iba a decir que si a semejante propuesta tan increíblemente loca.
—Pensé qué quizás necesitaría el dinero, pero ya veo que no, ahora Philips, que vamos a hacer, dónde vamos a encontrar otro de esos mismos, con esos músculos, esa estatura y esa mirada tan penetrante, ese...
—Ni idea Nath, deja de ser pervertida, creo que va a ser muy difícil, además ese hombre cocina increíble, es una lástima.
—No pues gracias, te traigo para que me ayudes y solo sigues con esa negatividad, no se Nath, no se, no ayudas en nada.
—Que más quieres que te diga, si se fue, no acepto, sería muy difícil que alguien diga que si a tal cosa, únicamente a ti se te ocurre.
—Tienes razón nada más a mí se me ocurre, pero pensé que iba a funcionar.
—Ahora que puedes hacer.
—No lo sé, por ahora podemos irnos de fiesta, no consideras así podré borrar que aún no he conseguido el esposo para la abuela.
—Pero acaso no dijiste que la nanita Eva te prohibió salir de fiesta o te va a quitar todo, vaya que eres necia Nathalie.
—Pero lo necesito, nada más un rato, no vamos a llegar mañana, no vamos a tomar mucho, solamente un poquito.
—Mira Nath en otra ocasión te llevaría a rastras a bailar, pero ahora no, voy a hacer que cumplas a la nanita Flor Eva, yo la adoro y tampoco quiero que te conviertas en una pobre de la noche a la mañana, cuidaré tu fortuna por ti, ahora vamos.
—Por eso te amo, mi amigo, eres el mejor del mundo, siento que estás madurando, y que puedo considerarte más que un amigo, mi hermano.
—Soy tu hermano, no de sangre, pero tú y Lori son las hermanitas que nunca tuve.
—Gracias.—Le doy un beso en la mejilla y nos abrazamos fuertemente.
—Vamos, te acompaño al complejo y saludo a la nana y a lori.
—Está bien, van a estar felices de verte.
Salimos de la cafetería y vamos de camino.
Ryan.
Esa mujer y su amigo están locos, como se les puede ocurrir tal cosa tan increíble.
Los millonarios todo lo quieren arreglar con su dinero, no aceptaría eso jamás.
Ya estoy en el apartamento, tiffi está por llegar, le estoy preparando una cena deliciosa, ella trabaja mucho y lo merece.
Es la mejor mujer del mundo.
Abre la puerta y ella entra.
—Hola pitufo, ¿cómo estás?
—Bien tiffi, esperando que llegues para darte está rica cena que prepare especialmente para ti.
—Gracias Pitu, pero ya comí en el trabajo, mi compañero Christian nos invitó a cenar.
—¿Que voy a hacer con toda esta comida?
—Guárdala Pitu, mañana me la como al desayuno.
—Está bien, pero acompañame a cenar, y te cuento algo que me pasó hoy, es muy extraño.
—Cuéntame pitu mientras me pongo cómoda, te escucho.
Mientras le cuanto a tiffi la propuesta de Nathalie, pienso en todos los problemas que tenemos de dinero, pero al fin y con todo eso, somos felices, el amor es mas fuerte.
—¿Me escuchas tiffi?
—Si, no te lo puedo creer.
—Lo mismo creí, y se los dije, consideran que porque tienen dinero pueden manejar a la gente a su antojo.
—Deberías aceptar pitufo.
—¿¡Que!?