Ryan
—Por Dios la chica salió con mucho afán de la cafetería, Simón estás mujeres ricas son bastante locas.
—Locas si, pero llenas de dinero, te imaginas que una chica como ella se enamore de ti Ryan.
—Que dices Simón jajajaja, no bromees, esas niñas solo se fijan en millonarios y no se toman nada en serio, además lo más importante ya tengo a mi Tiffany y estoy muy enamorado, con ella lo tengo todo.
—Ay si, ay si, como no, por favor Ryan déjate de romanticismos, cualquiera cambiaría al amor por el dinero.
—Yo no, no soy ese tipo de hombre, el amor para mi es más fascinante y haría lo que fuera por hacer feliz a mi Tiffany.
—Bueno está bien te creo, ahora continua cocinando hombre amorosito jajajaja.
—Dejate de burlas Simón, ya te enamorarás y me darás la razón.
—Claro que si, de una de esas millonarias me enamoraría enseguida, pero no soy lo suficientemente guapo como para encantarlas como lo haces tú.
Podrías tener a la que quisieras.
—Simon, el amor no se da solo porque lo digas, es magia, solo al atravesar la mirada de tu amada lo sabrás. Tu solo te meterías con esas ricas por dinero y eso no es amor, yo solo quiero a mi Tiffany punto, ahora vete atender las mesas mejor, eres un chiquillo inmaduro.
—Y tu un viejito enamorado, por Dios tantas cursilerías en un hombre tan grande y fuerte jajaja me voy, sigue con tu romance.
Horas después.
Entra una llamada de mi linda Tiffany.
—Hola pitufo.
—Hola mi tiffi
—Mi Pitu quiero avisarte que hoy no puedo ir a dormir al apartamento, tengo que continuar trabajando, tengo que hacer extras, mira que estamos colgados en varias cuentas, lo siento.
—Yo lo siento más mi tiffi, desearía poder darte todo para que no tengas que trabajar más, sabes que te amo, te veo en la mañana, un beso.
—No te preocupes Pitu, lo importante es que nos tenemos el uno al otro, ahora te dejo un beso.
Cuelgo el teléfono.
Siento que no soy lo suficientemente capaz para darle todo a mi tiffi, desearía poder cambiar eso y darle mucho más de lo que merece, pero con mis estudios de culinaria y mi trabajo en la cafetería no me alcanza, me frustra está situación.
Horas más tarde ya en el apartamento.
Ya estoy aquí, estoy rendido, pero aún debo estudiar para mis exámenes, no puedo perderlos, cada vez estoy más cerca de lograrlos, ahora tengo mucho sueño, bostezo y mis ojos se quieren cerrar sin ayuda, me quedo dormido en la silla del escritorio con mi cabeza encima de mis brazos cruzados.
Al otro día.
Abro los ojos poco a poco, pero sin lograrlo rápidamente, no siento mis brazos y la luz del sol atropella mis ojos con fuerza, trato de despertar completamente, bostezo y ahora me levanto de la silla con dolor de cuello.
No puedo volver a quedarme dormido en la silla, parece que me hubieran dado con un palo en la espalda.
Debo preparar el desayuno para mí Tiffany y estudiar un poco en el tiempo que me queda.
Siento la llave en la puerta.
—Hola buenos días Pitu.
—Buenos días mi tiffi
—No me digas que te quedaste a dormir otra vez en la tiesa y jodida silla.
—Si, lo sabes todo, pero porque mejor no vienes y me das un besito.
—Oh no Pitu, creo que primero debemos cepillarnos los dientes, no crees, espera ya regreso y otra cosa traigo mucha hambre, prepara esos huevos rancheros que te salen deliciosos gracias.
—Por supuesto, lo que sea para mí pitufa, te amo.
—Yo a ti.
Voy a preparar esos huevos para mí tiffi, pobrecita paso toda la noche trabajando y aun así luce tan hermosa.
—Huele delicioso, gracias pitu, ahora término de desayunar, voy a dormir un rato, luego a pagar las cuentas y después regreso al trabajo.
—Tú mereces mucho más que esto y te prometo que voy a trabajar muy duro para dártelo, ahora voy a ducharme, debo ir a mis clases.
—Gracias Pitu por el desayuno y la verdad estoy tan cansada de tanto trabajo, no sé que más hacer para ganar más dinero.
—No te preocupes tiffi, buscaré una manera, no se quizás trabajé en otro lado en las madrugadas.
—De verdad pitu, harías eso por mí, mira, yo ya estoy muy cansada, quisiera poder tener un tiempo para mí.
—Lo haré mi tiffi no quiero que te sientas tan cansada, y tu mereces ser tratada como una princesa.—Ella se lanza en mis brazos y me da un enorme beso.
—Te amo, ahora ve y te bañas, no debes llegar tarde a tus clases.
—Ven acá y te duchas conmigo y hacemos travesuras mi pervertida.
—Ahora no Pitu, ve que se te hace tarde, realmente estoy muy agotada.
—Está bien, descansa, nos vemos más tarde mi tiffi.
Nathalie.
—¡Buenos días abuelita mía!, ¡como está la nana más hermosa del mundo!
—Mi Nathalie, ahora que paso mi niña hermosa porque tanto cariño.
—Abue por qué te amo, y también porque ya encontré al hombre que va a ser mi esposo.
—De verdad, esto es maravilloso, nunca imaginé que tan pronto, eso me alegra mucho hija, y ¿de qué familia viene?, ¿cuáles son sus apellidos?
—Nanita, su familia, son millonarios de New York, él no es francés, es muy guapo y sexy.— Me siento en el sofá de la sala mirando hacia un punto y suspiro.
—¿Sexy? Y suspiras por él, vaya que se ve que te gusta tu futuro esposo.
—Ay abue, tú no te confíes mucho de Nathalie, ya sabes cómo es, algo malo debe tener ese sexy.—Lori pasa mirándome fijamente mientras le habla a la abuela.
—Mira lori, estoy muy contenta de por fin haberme quitado ese peso de encima de buscar un esposo y ya que sé que él lo va a ser no me molestan tus palabritas y desconfianzas.
—Bueno, bueno, puesto que te vemos tan convencida de tener listo al hombre con el que te vas a casar, dinos cómo se llama y a que se dedica aquí en París.
—Por supuesto nanita, él se llama Ryan Redford, es el hijo de un magnate estadounidense, ellos tienen sus empresas más importantes en la ciudad de New York y él está estudiando administración aquí para ser el heredero de las empresas de su padre.
—Se oye muy bien, me gusta mucho que te hayas fijado en un hombre con futuro y aspiraciones, saben mis niñas, eso no es tan fundamental para mí, pero no voy a dejar que un bueno para nada se quiera venir aprovechar de ustedes, por eso es mejor emparentar con alguien de nuestro mismo nivel social y económico.
—Entonces abue, tú crees que todos los que no tienen nuestro mismo nivel social solo nos van a querer por nuestro dinero.
—Mi lori, no todos, pues también existen personas sin riquezas pero con bondad en su corazón, pero para ustedes es más conveniente un hombre que este a su altura.
—Lo sabemos abue y así lo vamos a hacer, no queremos ver enojada a la abuela más linda y buena de todo el mundo.— Abrazamos a la abuela y ella nos besa en las mejillas con mucho amor.
—Bueno y cuando vamos a conocer al privilegiado que se ganó ese lugar de ser tu esposo, mi pequeña Nathalie, ya tengo mucha curiosidad de ver al señor sexy.
—Yo igual nanita, ¿acaso es demasiado guapo?
—Muy guapo lori, es como un delicioso hombre sexy.
—Se parece algún actor de cine o modelo, dinos ¿cómo es?
—Sí, es como un modelo, las dejaré con la curiosidad para que lo vean con sus propios ojos, ya las quiero ver cuándo lo traiga, se van a derretir.
—Pero hablas y hablas y no nos dices cuando es ese día, queremos verlo cuanto antes mi niña.
—Ay abue, tienes que ser más paciente, seguro no me pasare de esta semana.
—Hola a todas, hijas, por fin hemos llegado a casa.
Mi padre y mi madre llegan después de estar un mes en un crucero en las Bahamas, son unos padres fiesteros y alocados, si no fuera por la abuela, nadie nos cuidaría.
—Hola madre, ¿como te fue en tu viaje?
—Bien, maravillosamente espléndido, no sabes Nathalie los vestidos y zapatos que compre para ustedes, una maravilla.
—Giorgina, tal parce que te has expuesto mucho al sol, mujer estas demasiado bronceada. Casi chamuscada jajajaja—. La abuela se caracajea y nosotras igual, es inevitable.
—Ay mi suegrita Eva tan linda, siempre tan atenta y cordial, el bronceado es la última moda en los países del primer mundo.
—No sabía que quemarse en el sol ahora era moda, que gracioso, allá tú con tus locuras.
—No se preocupe, suegra la entiendo, usted ya está muy viejita para entender a la juventud.
—Jajajaja ay Georgina jóvenes las niñas, mis nietas, tú ya estás por la menopausia y esa exposición al sol te tiene bastante arrugada, yo estaré vieja, pero no me creo una niña como tú.
—Bueno, ya no más, dejen el relajito, ustedes son las damas de este lugar, y ahora tenemos muchos asuntos importantes que resolver en la empresa—Mi padre nos interrumpe con tranquilidad mientras mira su teléfono.
—¿Que pasa hijo?
—Madre, los asiáticos está pensando en no renovar la alianza de negocios con nosotros, eso nos quitaría mucho dinero, debemos solucionarlo cuanto antes.
—Por supuesto hijo, vamos a la oficina, sé cómo debo hablar con ellos.
—Esta bien madre, te espero en el auto—. Mi padre sale con su audífono en el oído, hablando sin prestar ni un poco de atención a lori y a mí.
No sé por qué no es amoroso, bueno pero eso no importa para eso tenemos a la superabuela y a mi madre, que aunque opine como una niña, nos complace comprándonos todo lo que le pidamos.
—Hijas, las extrañé, están tan bonitas, aunque parece que la abuela les está dando mucha comida, tienen un poco de mejillas extra.
—No mami, la abuela sólo nos da cosas saludables y nos cuida muy bien.
—Bueno, eso ya no importa, vamos a mi habitación para que vean todo lo que les traje, estoy rendida.
Subimos con mi madre a la habitación y saca vestidos, accesorios, zapatos, carteras para lori y para mí.
—Hija, Nathalie, cuéntame que pasó con la loca idea que se le ocurrió a tu abuela Eva de casarte pronto, esa viejita cada vez esta mas senil, ¿vas a hacerle caso?—. Mi madre se recuesta en la cama mientras me mira a la expectativa.
—Tengo que obedecer a la abuela madre, ella es buena y quiere lo mejor para nosotras.
—No lo sé hija, yo siempre he pensado que la abuela está loca, como pretende que te cases en un mes, en realidad te casarías con un desconocido, y bueno allá tú, por favor llévense todas las cosas a sus habitaciones, necesito reponerme, dormiré unas horas y bajaré para la cena.
—Está bien madre, descansa.
—Vamos lori, dejemos a mamá sola.
Salgo de la habitación con lori y ella me rodea con su brazo la cintura, y la abrazo por el hombro.
—Nathalie, ¿tú crees que mamá no nos quiere?
—¿Por qué dices eso lori?
—Ella no es como la abuela, nos consiente, nos abraza, nos dice que nos ama.
—Ella nos quiere, pero a su manera, no los demuestra trayéndonos regalos, no es muy expresiva, pero si nos quiere.
—Es verdad, los regalos también son bonitos, aunque desearía que me abrace y me diga que me ama.
—Tú también puedes abrazarla y decirle lo que sientes, así talvez te corresponda más.
—Tienes razón, voy a ser más cariñosa con nuestra madre, quiero sentirla más cerca.
—Si, y ahora que te parece si vamos a la cocina por helado de vainilla con chispas de chocolate.
—¡Me parece genial!, ahora corre, si llegas de última tendrás que llevarme a cine por un mes sin hacer showsitos.
—Que graciosa, ya vas a ver, te voy a dejar atrás.— Las dos corremos a toda velocidad y la dejo ganar, es mi hermanita, la amo mucho, sé que discutimos, pero en el fondo daría todo para que sonría y sea feliz.
Ese día más tarde.
Debo ir a hablar con Ryan y pedirle que se convierta en mi esposo de mentiras, espero que acepte por qué ya le dije a lori y a la abuela que lo voy a traer hasta el complejo, creo que está maraña de mentiras se va a salir de control.