Narra Ruby… Me sentía orgullosa de mí misma, pues hoy había conseguido llegar a la oficina justo a la hora de entrada, cuestión que me tenía con una sonrisa de oreja a oreja, pues odiaba ser la única impuntual en el trabajo. —¿Entonces dices que ese bebé es hijo del jefe? Alcé la mirada hacia Josh, mi amigo y compañero de trabajo, quien me miró con curiosidad al afirmarse frente a mi escritorio. Su mirada curiosa se detuvo en el pequeño Asher, quien hoy había vuelto a venir a la oficina vestido como todo un pequeño empresario, con una camisa a juego con el jefe, y pantaloncillos formales. —Yo nunca te dije eso, Josh —sonreí a mi fiel compañero y me reí—. Deja de ser tan chismoso —lo reprendí. —Eres aburrida, Ruby —negó con la cabeza y luego rodeó el escritorio para sentarse a mi

