Narra Athom… No podía creer que había logrado armar aquella cuna, y todo gracias a la ayuda de Ruby, quien no dudó en ofrecerse para ayudarme. Sonreí al sentirme de aquel modo, pues ahora sabía que aquella pelirroja era una chica de fiar, a quien podría recurrir si necesitaba algo, por lo que estaba barajando mis posibilidades para recompensarla por ello, pues mi padre siempre me había enseñado a reconocer a los buenos empleados, y sin duda, Ruby era excelente. Serví dos café sin azúcar y coloqué las tazas sobre una bandeja de madera, agregando dos sobres de stevia en polvo por si Ruby necesitaba endulzar su café. Salí de la cocina con la bandeja en la mano, para volver a la sala de estar y me encontré con la sorpresa de que mi secretaria estaba completamente dormida sobre el sillón.

