Despierto temprano en sábado y para acabarla lo hago llena de sudor. Anoche tuve varias pescadillas y ninguna me gustó. Christopher estaba en todas y con varios finales tristes. Me acomodó cuando escucho mi celular sonar a mi lado, bostezo antes de responder. —Diga. —¿Te desperté?—el sueño se me va en cuanto escucho esa voz. —No… bueno, no. Hola Chris. —Allá es de madrugada, ¿No? —Si. —¿Qué haces despierta?—me lo dice en tono preocupado y trago despacio. —No pude dormir. Keno maulla antes de caminar en la cama para acostarse en mis piernas. Paso mi mano por su pelaje para no pensar en la persona que habla por el otro lado de la línea. —¿Tomaste café?—de verdad que se preocupa por mí—¿O hiciste que se te fuera el sueño? —No, me… —¿Te sientes mal? Niego despacio como si me vier

