El vestido es hermoso en todas sus letras, es largo y en un blanco fantástico. Antonella sonríe desde atrás, mientras hace el peinado para mi gran día. El que debió ser desde la primera vez. Antonella termina de acomodar la corona de flores y luego sonríe al espejo. Parezco Diosa griega. Marina sonríe eufórica desde atrás, no puedo esperar para que me vea Christopher. De verdad me veo muy bonita, escucho que la puerta se abre y veo a Bastián sonreír por como luzco. Pide hablar un momento a solas y las mujeres que me vigilan antes de casarme con un idiota, que ya no lo es tanto. —Luces bellísima—sonrío débilmente—. Ese estúpido tiene suerte. —Ya le advertí que si me hace llorar una sola vez lo mandaré a la chingada. Sus carcajadas suenan en toda la habitación, niego antes de mirar de

