POV Amelia Eran un poco más de las ocho de la noche y mis padres ya se encontraban en casa. La mucama servía la mesa del comedor con un pastel de carne y ensalada verde. Me picaba el cuerpo entero de los nervios, me parecía que era muy tarde para que Nyx llegara, seguro se le presentó algo y por eso ya no vendrá. Mi madre relataba cómo había conseguido cerrar un trato con una fábrica de lencería para el hotel de Khaled. Mi papá estaba encantado con la historia porque mi madre logró concertar un buen negocio por un precio menor al que pedía la surtidora. —Permiso, señores Goldman. El señor Nykolas se encuentra en el recibidor. ¡Pum! El alma se me fue a los pies y me pinché la mejilla con el tenedor. —Por favor, trae un plato y cubiertos para Nykolas, y hazlo pasar —ordenó mi madre con

