POV Amelia Leonard me esperaba en una de las cafeterías de la universidad. A pesar del calorón, se había bebido un café y había comido algo horneado, porque vi un platito de cartón con migajitas sobre la mesa. Al reparar en mi presencia, sonrió y se levantó con su mochila colgando del hombro. —Exótica —susurró y besó mi mejilla con lentitud. Una de sus manos se encontró con mi cintura y me mantuvo cerca de su cuerpo. —¿Qué cosa? —inquirí dudosa. La repentina cercanía me tomó por sorpresa. —Tú, Princesa. Eres exótica, exuberante, extravagante, extraordinaria… Exquisita —pronunció en stacatto—. Con esos ojos aqua, tu melena plateada y tu cuerpo de súcubo. —Ash, ya vienes tú… Él soltó una grave carcajada, y conmigo a su lado dirigió sus pasos hacia la caminería que nos llevaba a la s

