POV Amelia Por la tarde asistí a la escuela de manejo, y al salir, Nyx aguardaba por mí, en el auto. Vaya sorpresa que me dio, yo esperaba ver alguna de las motocicletas. Nos dimos un beso en la boca al saludarnos y me quedé frente a él. —Toma —dijo, con la mano en alto y las llaves pendiendo de sus dedos. Sentí que un frío se coló dentro de mi cuerpo, como si se me hubiese bajado la presión. —¡No! No estoy lista aún, no sé manejar sincrónico. —El auto es automático. —Bueno, pero me falta mucho para conducir en avenidas muy transitadas como las de aquí. —Vas conmigo, leeeento. —Nykolas, nooo, porfa —rogué. De verdad no quería manejar, a esta hora el tránsito era nefasto. —Bueno, el par de cuadras que dan a la casa lo conduces tú. —Pues, nos quedaremos a dormir en el auto, a un

