POV Nykolas —Nyx, vamos a esa fiesta… Anda… No seas aburrido —persistió mi esposa. En todo el trayecto a la casa no dejó de hablar del tema. Que se pondría el vestido n***o del que me habló, o uno rojo con escote en forma de corazón, y usaría zapatos dorados, y se pintaría las uñas de n***o… »Y tú solo tendrías que ponerte un traje n***o y te combino la corbata con mi vestido. O compramos un traje recto de tres piezas, y obviamente, el saco de tres botones. O sea, imagínate lo bien que te vas a ver… Ella siguió describiendo la ropa y lo galán que me vería. En completo silencio dejé nuestras cosas en el sillón de la habitación y me desnudé para darme una ducha. El agua de la regadera no salía tan fuerte para apaciguar las ilusiones de mi esposa. Mientras yo me lavaba los dientes en la

