POV Amelia Al llegar a la casa, la luz de la sala se exteriorizaba con mucha energía por las ventanas desprovistas de cortinas, iluminando parte del jardín en la oscuridad nocturna. Nyx ingresó el auto al garaje y lo esperé para entrar a la sala, no quería ser la primera en pisar el posible campo minado que aguardaba por una víctima. Nyx entró y yo lo seguí, tomada de la mano. —Hola, Reyna —saludó él, avisando nuestra presencia. —Primito bello, ¿cómo te fue? —saludó ella con mucho cariño. Era una loca, una hipócrita. Ni siquiera me observó, estuve segura que me asignó el rol de un perchero. —Me pudo ir mejor… Necesito que hablemos porque algo ocurrió hoy, y quiero escuchar qué fue. Ella torció la boca y alzó una ceja. Su mirada duró escasos segundos sobre mí y luego miró a Martin

