Me enamore

3270 Palabras
La yo de 5 años...   Tengan ustedes muy buenos días, hoy me arreglo para salir a pasear… pero a mi patio trasero… así es, a mi patio trasero. Mis padres (mamá en específico) son muy estrictos e incluso más a medida que fui creciendo, ahora tengo 5 años y aunque no volví a tener fiestas de cumpleaños, me hacían tortas y los regalos eran increíbles. Siempre me daban lo que deseaba, pero, quería algo que no podían darme… la libertad de elegir a quien amar y de ser libre. Un día escuche cuando mi padre le dijo con gritos a mi madre que él esperaba yo me casara con alguien de mucho dinero, que pudiera mantener la familia y tomara su lugar. Ya que él, no me dejaría su empresa por ser una mujer. Si, dolió y mucho, pero después poco me importo. —Pues, yo nunca dependeré de un hombre rico. Por ese punto lamento decepcionarte padre pero no seré lo que esperas que sea—. Me dije a mi misma sin rechistar. De un momento a otro Kari me interrumpió el pensamiento para arreglarme la corbata del vestido. —Hola Kari, perdona estoy en mala postura. Permíteme arreglarme para que sigas tu trabajo con comodidad—. Le dije sonriendo. —Gracias señorita Marina—. Dijo mientras soltaba una pequeña carcajada al ver mi intento de parecer madura—. No se preocupe señorita Marina, no necesita ser tan cortes conmigo—. Me dijo cosiendo mi falda para no dañarla en el pasto verde. —Está bien Kari… agradezco tu amabilidad conmigo es un detalle muy lindo—. Respondí un poco apenada y con las orejas rojas. Kari acabo de arreglar mi vestido blanco de lazos rojos, ¿les parece conocido? Si así es, es mi vestido de cuando niña, solo que en versión semi adulta. Me veo hermosa eso si lo afirmo completamente pero cuando este mayor me veré aún más hermosa o por lo menos eso dice Kari. Una vez lista y perfecta salí de casa y camine hasta el patio con todo el cuidado del mundo. Un poco más al fondo mis abuelos sembraron un árbol de cerezo, de aquel que florece entre marzo y abril, dando al mundo capullos de color rosa. Son bellísimos y representan para mi familia “amor verdadero” aunque no le den mucho honor, ya que mis abuelos (los padres de mi madre) si representaban el amor de verdad. Aquí justo donde me senté, donde me sentare con mi amor y donde se sentaran mis hijos con sus amores es donde cambiara todo. Volverá a nacer el amor y reinara la felicidad en la familia. ¿Dónde estoy sentada? Bueno, bajo el cerezo. Me acompaña una mesa de cristal que tenía como compañeras de vida dos sillas de madera, sus patas eran tan largas que casi podías tocar las hojas del árbol con los dedos pero siempre repetía mi abuelo: “Solo una verdadera alma que sea sincera, responsable y amable. Podrá tocar el cielo a través de sus pétalos”. Alce mi mano casi queriendo tocar el cielo, mientras Kari por otro lado solo me veía suspirar… y entonces me pregunto sutilmente: — ¿En qué piensas Marina? —Nada en especial, solo una antigua historia que me contaban mis abuelos cada día, antes de morir—. Respondí mientras devolvía mi mano de vuelta a su posición. (…) Y el silencio reino por lo menos cinco minutos… para luego dormirse por al menos media hora en lo que acabaría mi pequeña historia, antes de ser interrumpida. —Bueno veras… hace un tiempo mis abuelos me invitaron a sentarme bajo este árbol, aunque claro, yo no podía aceptar o negar ya que hasta ahora aprendía a pronunciar palabras—. Solté una pequeña risita—. Bueno mi abuelo me tomo en sus brazos y empezó a contarme que los cerezos reunían millones de personas bajo ellos, no para alimentarse ni para verse más hermosos con la alegría que emanaba la gente. Lo hacían para ver su amor florecer al igual que sus pequeños botones. Kari quien estaba de pie a mi lado, decidió tomar asiento y preguntar: — ¿Botones?... —Así es, de ese modo le llaman a las flores que no tardaran en nacer—. Le respondí mientras recogía una del pasto. Esto es un botón le respondí mientras la colocaba en su mano y esta lo detallaba con anhelo. —Tus abuelos te amaban bastante… ¿no es así? Es decir, cuando naciste la primera en cargarte fue tu abuela y luego tu abuelo, parecían ellos los padres—. Comento Kari mientras limpiaba una lagrima en el pétalo de botón. —Supongo que si… (…) — ¿Supones? Es como es y la realidad es la que te dije—. Respondió Kari en tono muy enojado. —Lo siento, no era mi inten… —Déjalo así Marina, no entiendo porque dices cosas tan hirientes a quienes te aman—. Murmuro entre dientes muy enojada. Kari guardo el botón en uno de los bolsillos del vestido, se levantó y se fue… pero, se escuchaban pisadas las cuales se desnudaban con el sonido del pasto resonando. — ¿Quién podrá ser? … es conocido. Sentí un leve golpe en la cabeza y una voz resonó… —Hola, ¿qué haces por aquí…?  y de paso sola—. Pregunto Adrael mientras me entregaba un dulce sabor limón. —Gracias…—. Respondí mientras lo desenvolvía y me lo comía. (…) —Dime, ¿qué haces por aquí? , No es normal que te pasees por estos lados ¿tu padre te dejo salir? —Sí— confirmo asintiendo la cabeza—. Y ¿qué haces? Supongo le contabas a Kari la historia de tus abuelos.  Bueno él sabía perfectamente como era y cada cosa de mi personalidad, pero sabía ese secreto que me pertenecía solo a mí… Por ese punto me gustaba eso de él, podía saber el secreto más vergonzoso y jamás decirlo. Me encantaba eso así como el mechón ondulado que colgaba de su cabello, está bien, era solo un niño de 5 años pero realmente me gust…espera ¿¡Que!? ¿Me gustaba Adrael?... No puede ser, es imposible. — ¿Holaaaa? —. Me grita Adrael poniendo su cara frente a la mía—. ¿hey, estas por allí? Estas perdida, pareces en marte o algo así. Inmediatamente lo aleje de mí, dándole un leve empujón, el retrocedió mientras mi cara estaba caliente de vergüenza. Coloque mis manos alrededor de mis mejillas presionándolas un poco para calmar mi corazón mientras él me veía de manera rara. Se tocó la cabeza en movimiento de confundido y me tomo una mano de la mejilla para reemplazarla por la suya. —No siento estés con fiebre Marina… puede ser solo el sol que se encuentra fuerte —Lo siento…me asustaste Volteo su cara hacia un lado y sus ojos grises veían el verde césped, puso su mano en su cabeza y agito su cabello un poco en señal de confusión. —De verdad lo siento Marina, no fue mi intención asustarte de ese modo. —Esta…bien, no hay de qué preocuparse. —Emmm… si Fue incomodo por unos leves minutos y no sabía cómo parar o esconder esa mirada tímida que poco a poco me desvanecía por completo. —Oye… ¿podrías contarme la historia de tus abuelos? — me comentaba mientras abría la silla para sentarse. — ¿Qué deseas saber de su historia?... —dije mientras acomodaba un mechón de cabello detrás de mí oreja. —Todo… (…) —Es una historia demasiado larga ¿no crees? —Eh, sí. Pero la escuche antes de mi padre y el me comento que fue tu madre quien se la conto así que yo quiero oírla ahora de ti. — sonrió y acomodo la manga de su camisa salmón. —entonces ¿su amor era así de grande?... el de tus abuelos —Sí, es correcto Adrael—.  Respondí a su pregunta mientras  el escuchaba atentamente—. Su amor era inmenso y cada día a las 4 en punto de la tarde se reunían para tomar el té junto a unos deliciosos panecillos… los que preparaba mi abuela. — ¿Tu abuela sabía hacer panecillos?... es asombroso —Sí, de hecho ella me enseño a prepararlos. Solo espero a alguien especial en mi vida — ¿Alguien especial?... ¿quién es esa persona? —pregunto en tono molesto y un poco arrogante mientras volteaba sus ojos en otra dirección para evitar que viera su rostro enojado Supongo por algún lado de mis pensamientos, estuvo la pequeña idea en que tal vez  y solo tal vez el sentía algo por mí y no quería verme con otra persona. Pero, sería imposible de algún modo que me viera como algo más que su “hermana” y de otro modo (un chico) no lo puedo ver. Además es un muchacho muy obstinado y poco expresivo que se muestra insensible ante el hecho de permanecer junto a alguien. Quizás cuando sea mayor tanto en edad como de mente pudiese crecer para hacer feliz a la pareja que escoja de por vida. (…) — ¿Me escuchas? Marina me estas cansando caramba, te vas cada nada del planeta. Aterriza por favor que ya es suficiente con estar solo todos los días Abrí mis ojos como si fueran platos blancos enormes y no comprendía. ¿Por qué me dijo que era suficiente con estar solo todos los días? Acaso… el ¿tenía problemas en su casa? No es que es imposible de creer ese hecho ya que su familia era muy amorosa y no comprendo dichas palabras para alguien como él. Su madre era una persona estricta pero muy dócil cuando se trata de Adrael y su padre es solo verlo para saber que es un caramelo de yogurt, totalmente blando y esponjoso. Entonces ¿cuál era el problema? Y de dónde venían esas palabras tan poco confiables con tan pocas pruebas. Solo el sabrá ese asunto, la verdad es que no me interesa su situación actual, no es que la mía sea mejor que la del pero ya está suficientemente mal como agregar más verduras al caldo. —Bueno, volví de mi sueño gravitacional perdona la demora. La plática estaba magnifica y no quería perderme la entrada de aquel chico… ¿Cómo se llamaba?.. ¡Ah, sí!...— comente moviendo mis ojos a un lado y revolviendo mi cabello. — ¿De verdad? Vine a verte no a que me hablaras de algún chico en el que piensas. (…) Mis mejillas se sonrojaron al ver su cara seria y algún puchero que se asomaba por sus pequeños labios, era un enojo poco visto en él por no decir que jamás lo vi. —Me voy Marina, hablamos otro día. Por favor cuídate, solo vine a despedirme ya que me iré unos años a otro sitio, mis padres tienen que presentar demasiado trabajo y debo irme, de verdad pienso que me costara acoplarme pero como ya sabes nada es imposible. Las lágrimas no querían salir… como pedirles que salieran, hace mucho que lo trato peor que a un gusano destinado para ser carnada. Lo único que me queda por decirle es que se cuide y así poder avanzar en su camino, no sé cuánto tiempo exactamente se ira pero algo en el fondo me dice que perderé a mi mejor y único amigo… ¿Podría eso ser verdad? O tan solo es uno de mis miedos. Quizás solo jugaba conmigo y no se iría, es mi único amigo en este asqueroso lugar. Siempre estoy sola con Kari y los demás, no puedo creerlo. — ¿Me hablas de verdad? Adrael ¿cómo así que te vas? —. Grite mientras me levantaba del asiento e iba directamente hacia él. Solo puso su mano en mi mejilla y susurro: “No te dejare sola, tampoco me iré por siempre pero siempre estaré contigo” —Sé que me odias y no me soportas, sé que no tengo nada que te atraía y que soy sumamente aburrido para ti—. Suspiro levemente y volvió a retomar—  Soy tu mejor amigo Marina y paso muchas cosas contigo tanto buenas como malas pero no sé cómo decirlo, es que yo… tu me… — ¡Es hora de irnos!—. Grito Josue sin titubear. —Adiós Marina, nos veremos pronto ¿está bien? —. Sostuvo mi mejilla con su mano— no cuentes el tiempo, lo hace ir más lento— soltó una pequeña risa. Sonreí y me despedí, después vi cómo se alejaba con una sonrisa ladeada. Como si no fuera feliz, como si no sería feliz en ningún sitio al que fuera o estuviera. ¿Qué puedo hacer yo? Solo soy una niña y no puedo tomar mis decisiones ni las de nadie de hecho. Quisiera poder haberlo visto de otro modo y ser realmente su amiga. El corazón me pesa demasiado… podía ser mejor para el Esto podría ser difícil, podría ser un dolor de trasero. No entendí mis sentimientos pero algo decía mi corazón, algo me susurraba, algo me jodia el pecho haciendo presión lo más dolorosamente posible y no sabía si seguir ese sentimiento o hacerme la sorda. Terminaría como mi madre, con un dolor agudo y enamorada de alguien que no estaría conmigo jamás o solo aparentar estar enamorada de un idiota que posiblemente haga lo mismo que mi padre a ella. Entonces pensando tantas cosas decidí levantarme de aquel sitio que para mí era tan preciado y empezar a creer que el amor no existe para nada. Decidí tomar un giro 360 y poner como importancia mis estudios ya que principalmente sé que el haría eso pues siempre le importo que fuese una mujer independiente y trabajadora. Por otro lado no era la única desanimada con su ida. No es que mi madre lo disfrutara demasiado, sé que se amaban mucho y el irse tanto tiempo indicaba una desolación del corazón. Para ella no significaba se fuera Adrael, significaba que se iría Josue y con la cara de mono (así le llama mamá) esa que solo lo alejaba de ella y le lastimaba cada día verlos juntos. No será mi vida como la de mis padres, pero Adrael si me hace pensar en mi futuro mientras me alejo del árbol de cerezo hacia la biblioteca. Después de todo él era insufrible y testarudo desde que tengo memoria pero siempre tuvo esa chispa de caerle bien a la gente aun con su carácter asqueroso, las pocas expresiones que hace y su ser arisco es como un extra más de su humanidad fastidiosa. Yo pensando tantas cosas y podía ser muy muy posible el hecho de que no fueran ciertas, aunque está bien las cosas sobre Adrael claramente si lo eran. Solo esperaba cambiara un poco con el pasar del tiempo aun así creía ampliamente que no cambiaría, árbol torcido jamás su tronco endereza por lo menos eso decían los abuelos. — ¿Qué será ese sonido?—. Arquee mi ceja tras oír un sonido muy fuerte y ajuste el listón de mi vestido. —Por dios, pero que sucede… todo estaba bien.  ¡Cual es la razón de no dejar que uno sufra en silencio con santa paz! Resonó una puerta por los alrededores entonces ¿adivinamos quién es? Bueno no hace falta darle tanto rodeo. Mi padre volvió de su viaje y claramente se había enterado del viaje, era irritante verlo como era feliz por su ida. Sabía que mi madre no le guardaba certeza sobre sus sentimientos hacia el pero más que ese enojo porque su corazón jamás seria suyo, aun así siempre completo el vacío de su corazón con el de su pantalón  pues supongo que era más fácil para el dejar salir sus fluidos en cualquier mujer. Realmente era asqueroso pero realista. Diría la mayoría de los hombres son así, no depende las mujeres que fueron sus madres solo de sus gustos como varones. Y entonces, mi calma seria nuevamente interrumpida. — ¿Lo escuchaste Marina? —. Dijo mi padre casi gritando mi oído. — ¡Cállate, acaso no vez que intento leer? —. Respondí mientras cerraba mi libro con gran molestia. — ¡Oye, soy tu padre y me respetas! —. Me grito mientras levantaba su mano para golpearme. Una bofetada resonó por la habitación. —Le tocas un pelo a nuestra hija y te rompo los dientes a puñetazos—. Hablo mi madre con tono muy molesto mientras retiraba su mano de la cara de mi padre. — ¿Qué haces Margaret? ¿Acaso ves bien que me hable de ese modo…?—. Balbuceo mientras sobaba su mejilla. —Oye solo quería compartir con nuestra hija una noticia que me alegra—. Susurro casi entrecortando sus palabras—. ¿Acaso está mal eso Margaret? —Mark, no es que este mal—. Ella acaricio su mejilla suavemente mientras le explicaba. —Es que sabes perfectamente quien es el mejor amigo de Marina. Mark no es correcto expresar esos sentimientos cuando tú estas consiente sobre la falta de amigos que tiene nuestra hija—. Siguió sobando suavemente su mejilla y sonrió levemente con una mirada un poco triste—. Por favor, no digas cosas como esas mientras este así de sensible. Mi padre quedo enamorado, él amaba a mi madre pero el cerebro de sus pantalones le podía más. En fin, siempre puede más un lado de la balanza que el otro lado. Aun así afirmo el día en que mis padres se casaron mi madre se veía realmente feliz y mi padre no se quedaba detrás. Ellos realmente se amaban… —Está bien Margaret, perdona es equivocación. Realmente no lo pensé. Mi madre sonrió y beso su mejilla. El m*****o más importante de mi padre se levantó firme como soldado y yo por otro lado yo moría de asco. —Lo siento papá, no quise hablarte de ese modo. Mi padre volteo hacia mí y me abrazo. Pidió disculpas y de su bolsillo saco un chocolate de frambuesa que me encantaba, en cierto modo mi padre no era tan mal persona, después de todo conocía muy bien mis gustos y siempre que podía me abrazaba fuerte. Podía sentir su corazón latiendo al compás del mío. —Papá ¿odias a Adrael? —. Pregunte mientras apretaba un poco a falda de mi vestido. Abrió sus ojos a igual que mi madre abrió los de ella. —Cariño, no lo odio. Para nada, de hecho estoy sumamente feliz por el—. Me respondió sonriendo— ¿sabías tu que a dónde va el, ese estudio es muy difícil? Entonces, el como hijo varón de su familia debe aprender todo lo que pueda para dirigir la empresa de su padre y ser un gran hombre en el futuro. — ¿Es difícil? Entonces espero que se esfuerce mucho—. Me reí disimuladamente. Mis padres sonrieron, me abrazaron y dejaron que siguiera leyendo mi libro tranquilamente.
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