Desconocido, te me haces conocido

2516 Palabras
De un momento a otro se escuchó un ruido, como si alguien viniese hacia nosotros corriendo y así era… alguien corría hacia nosotros a gran velocidad. — ¿Quién era? Y que quería es decir ¿Por qué tiene tanto afán? Me pregunte mirando fijamente en dirección de dónde venían los ruidos. —Hey, hey… ¿Que están haciendo? pregunto una señora de un poco más de años que mi mama. — ¿Y porque le has jalado el cabello? Le grito de forma ruda cosa que dejo petrificado a Adrael. Aquella señora me tomo en un brazo y al otro a Adrael, nos cargó hasta llegar a nuestros padres y allí nos entregó. Luego los sermoneo sin fin hasta que soltamos sollozos y por fin sintió una leve sensación de culpa hasta que se disculpó por la exageración mientras limpiaba su vestido ensuciado por la tierra que caía de nuestros zapatos. Claramente nuestros padres devolvieron la disculpa y le ofrecieron una deliciosa copa de champaña acompañada de su compañía, esta señora después de un tiempo compartido al fin dijo su nombre. —Me llamo Gloria, es un gusto conocerlos y a sus pequeños traviesos—. Dijo acariciando la cabeza de Adrael para luego sacar una pequeña golosina de un bolsillo en su vestido. Mi madre sonrió al igual que los padres de Adrael.  —Te agradezco la atención recibida Margaret. Dijo Gloria juntando sus manos en señal de agradecimiento—. Me alegro haber charlado con ustedes y fue un gusto venir a la celebración del cumpleaños de la niña. —Gracias a ti por asistir. Dijo asintiendo mi padre. —Bueno ha sido todo un gusto pero debo retirarme de vuelta con mi familia­ —. Sonrió Gloria mientras se retiraba a la mesa asignada para su familia. “Hay personas que vemos fuera de su foco y nos parecen ser poco atractivas como amistad y al pasar el tiempo sean segundos, minutos, horas e incluso años. Ahí es donde comprendemos que aquella persona muestra un pequeño fragmento de su personalidad que a lo mejor no nos agrade del todo pero… que si es importante para florecer” Gloria sonreía y compartía con sus seres queridos, recuerdo un momento en que le comento a mi madre el punto de que tenía 50 años de casada y que no todo era armonía o color de rosa pero que habían pasado muchos obstáculos como cualquier pareja para llegar a ese tiempo. Eso me impresiono un poco pues yo siendo pequeña, ya pensaba en mi futuro como mujer. Mientras jugaban los demás niños, comían y sonreían. Yo solo pensaba en cuando se acabaría, no era fan de las fiestas pero los padres siempre deciden, muy pocos dejan que tomes decisiones a los 3 años. Pero yo, haría una pequeña excepción puesto que jamás me ha gustado que decidan por mí. Durante todo el día solo fueron risas aquí y allá, todos jugando con mis mejillas y molestando con abrir mis regalos. Es decir, ¿porque bromean con algo tan tonto? Eso no es normal y ¿porque abrían de abrir mis regalos? ¡Son míos! pero en fin, cada quien su color. Al único inepto que veía feliz ya que es un amargado era Adrael, cada vez que venían con la típica palabra de: ¡Hayyyy niña tan linda pero que bonita! Para luego apretar mis mejillas hasta dejarlas rojas. El solo veía mi cara de trauma y se reía, esa risilla que provoca lanzar un zapato o ahogar a la persona hasta morir. Era esa risa de burla que todos odiamos y no sabemos cómo parar. Pero había un detalle que me encantaba y era el hecho de que cuando veía que una persona no tenía buena pinta o solo quería hacer una maldad, él me tomaba de la mano y me llevaba a buscar golosinas. Era algo que solo hacia él y me gustaba mucho. Podía ser un inepto pero sabía valorar lo bonito, es decir “yo”. En un momento llego un señor y quería felicitarme después de todo hoy era mi día, pero Adrael no lo vio con muy buena pinta así que a empujones se bajó de las piernas de su madre y corrió hacia mí en lo que sus pequeñas piernas daban hasta que pudo tomarme de la muñeca. Aquel hombre no pudo tocarme siquiera y desde entonces comenzó a ser así con todo chico que se me acercaba. Incluyendo a mi padre, el desconfiaba de todo el mundo que mostrara aunque sea un poco de interés en mí. De cierto modo era lindo pero bastante irritante, aun así lo tolere durante mucho tiempo. Llegado el momento de la tan esperada cantada de cumpleaños y al fin terminaría mi pesadilla pero llego alguien, una presencia un tanto molesta y poco recibida. Era una de las mujeres con quien se acostaba mi padre. ¿Que como lose? Bueno chicos y chicas pues verán, cuando estamos niños no lo entendemos, aun somos inocentes. Pero, después de grande lo comprendí a la perfección. Aquel día mi madre debía salir a una reunión muy importante, pero no sabía con quién dejarme. Para su “suerte” mi padre no debía trabajar y se ofreció a cuidarme, pues bien, se quedó conmigo e inclusive mi madre que jamás lo hace, se despido de el con un beso y le agradeció. No pasaron ni 5 minutos de mi madre haber salido, cuando mi padre tomo su celular y de inmediato llamo alguien. Se refirió a esa persona como “amor” y la invito a venir. Como pueden saber ya, Kari es la mejor amiga de mi madre y claramente se lo contaría. Mi padre me dejo en brazos de Kari (claramente mamá podía mejor haberme dejado con ella, aunque igualmente el idiota este la iba a engañar) y subió a vestirse, se puso un perfume que mi madre le regalo en su aniversario, una camisa blanca, pantalones negros de gabardina y unos zapatos pulidos de color blanco. Sonó el timbre y Kari abrió, cuál fue su sorpresa las palabras de aquella mujer: — ¿Donde esta él?, estoy muy caliente así que quítate sirvienta—. Le grito mientras nos empujaba a ambas y se arreglaba el vestido de prostituta que traía, casi se podía ver su trasero. —Hola amor, ¿cómo estás? Te vez preciosa—. La abrazo y volteo sus ojos a Kari, en señal de que se largara conmigo a otro lado. Ella se abalanzo sobre él y lo beso, un enojo inmenso broto de mi interior.  Kari asintió y me llevo con ella a mi habitación. Y se escuchó el portazo de una habitación así como sonidos de cosas cayendo. Escuche sonidos y Kari timbro los ojos de inmediato al fijarse que me altere. Empecé a moverme y forcejear, lloraba y gritaba. Ella no sabía que pasaba y si tenía hambre, malestar, fastidio o qué diablos me pasaba. En un forcejeo me salí de sus brazos y gateando lo más rápido que pude seguí el sonido hasta llegar a una puerta que empuje a lo que sentí un golpe en la cara, sentí un dolor y mis lágrimas salieron. Volví a empujar con odio y rencor pero alguien me acompaño en esos sentimientos, era mi madre. Kari la había llamado al momento de entrar esa perra por la puerta y de inmediato dejo todo tirado a medias, diciendo: “Mi hija no vera esa asquerosidad, ni mi hogar será dañado por una sucia puta”. Bueno digamos mi madre vio todo, desde cómo se cogía a esa puta hasta como le tocaba los pechos y la lamia como paleta de helado. A mi padre se le bajo de inmediato al ver a mi madre en la puerta pues la abrió con mucho cuidado, mientras claro yo hacía fuerza para empujar. Las únicas palabras que mi padre le dijo a mi madre fueron: “! No es lo que cree Margaret!” Mi madre con lágrimas en los ojos casi tratando de devolverlas solo respondió: “Claro Mark, jamás es lo que yo creo” Ella me levanto del suelo y me tomo en sus brazos, su corazón latía a millón pero trataba de contenerlo al igual que sus sentimientos. No solo había pasado una sino cientos de veces y siempre daba la misma puta respuesta. Papá se separó de la puta aquella como se separa el tubo de la aspiradora y mientras se subía los pantalones fue corriendo detrás de mi madre, ella solo seguía caminando como si nada hacia mi habitación. El logro tomarla de la muñeca y la atrajo hacia él, queriendo robarle un beso pero como toda mujer enojada por algo imperdonable que le han hecho no se lo permitió y a cambio recibió una buena bofetada acompañada de un golpe en las pelotas. Simplemente se detuvo un minuto dejando tomara su muñeca, dio media vuelta y estampo su pierna en las pelotas. El punto específico para castigar un chico que se porta muy mal, el famoso golpe a los huevos. Papá casi se vomita con ese movimiento ninja y mamá solo siguió su camino, cuando notamos la pequeña presencia de la puta que con el vestido a mitad de las tetas y las bragas a medio arreglar se arrodillo a consolar a mi padre por el golpe. Mi madre solo sintió lastima por esa mujer y no entendía la razón de todas pero solo sabía que si ellas estuvieran en su lugar, no tendrían ni idea de cómo actuar. Mientras mi madre veía aquella zorra, esta se levantó y fue directo a ella. Directamente a darle un golpe, mi padre la tomo del tobillo y cayó al suelo. Esa mujer parecía el diablo en persona al ver lo que hizo pues pensaba el dejaría que golpeara a mi madre después de lo que le hizo, como no tuvo su reacción esperada golpeo la mano de mi padre y corrió hacia mamá. Cosa que ya se esperaba y lo que sucedió fue que no mayor a un paso de llegar a tocarla apareció su guardaespaldas un señor moreno alto y acuerpado parecía un tanque de guerra y se veía como si fuese malo pero era un amor de persona, su nombre era Rick. Rick la tomo de las manos y la sostuvo con fuerza, mi madre ni se inmuto antes esta escena. Ella solo la tomo con fuerza de la quijada y le dijo que se largara de su casa y de su propiedad pues no era bienvenida en ese lugar. — ¡Puta, Zorra! —. Le gritaba la mujer con odio y rencor como si fuese ella quien le hizo un daño. —No cariño, tu eres todo eso y es lo que no puedes superar…— le respondió tranquilamente mi madre mientras soltaba su quijada y arreglaba su cabello rubio. —No me compares contigo, yo soy la esposa y tu un pasatiempo. —De lo único que me arrepiento con ese tipo, es de haber dejado mi mayor tesoro con él. Añadió mi madre. —Das pena estúpida, no sabes con cuantas se acuesta tu marido y tú ¿sigues dándote lugar de esposa? Que tonta eres al… —Ya lose…— respondió mi madre interrumpiéndola y con la voz entre cortada. Ella la miro fijamente y entonces entendió, que ella no era la primera que se lo había dicho y que ya había sucedido centenares de veces. — ¿Qué coño haces Margaret? — siempre me haces lo mismo, nunca me dejas acabar. — ¡Jodete Mark, eres un puto sin corazón! — grito sin pensarlo y casi ahogando su voz. —No tienes idea de cuánto deseo jamás haberme fijado en ti, jamás habernos comprometido y jamás haberte conocido— Salieron sus lágrimas sin parar y sin derecho a volver de donde vinieron. El silencio inundo la habitación… y solo se escucharon pasos ensordecidos de dolor. Aquella mujer se largó de nuestra casa y jamás volvió hasta el día de hoy. Había pequeñas diferencias de aquel tiempo, una de ellas es que ya no parecía una puta económica y la segunda que no toleraba a mi padre. Lo primero que hizo mi madre fue levantarse enardecida del odio e incrédula referente al hecho de que estaba esa mujer allí de nuevo en su hogar luego de todo lo que había sucedido. — ¡Es que no me lo puedo creer, es imposible! — repetía mi madre una y otra vez mientras se apretaba las mejillas con sus manos. Risitas resonaban por los alrededores de las mesas… Pero, aquella mujer que tanto daño le hizo a mi madre y quien más marco cicatriz en su corazón… aquel día se disculpó, ella se paró frente a mi madre, agacho su cabeza y con voz cortada aguantando sus lágrimas continúo: —Margaret… gracias por recibirme aunque no fui invitada, quiero pedirte disculpa y te suplico me perdones por aquello que sucedió—. Salió de sus ojos color café la primera lágrima—. Jamás entendí como pasó todo hasta que me sucedió, mi esposo me engaño con otra mujer y mis hijos lo veían a diario. Les enseñaba que eso se hacía a las mujeres y entendí la frase que me correspondiste—. Salió la segunda lágrima y antes de que apareciera la tercera mi madre la interrumpió con un abrazo. —Entiendo tu punto y te perdono, pues sabes ahora que no es correcto pues las mujeres todas sentimos ese dolor en el corazón—. Acaricio mi madre su cabeza levemente y continúo—. Calma, todo irá bien, simplemente no des tu atención a esas cosas y preocúpate de tus hijos ya que ellos serán la base de tu futuro y tú la de ellos. —Anímate y esfuérzate, veras que todo saldrá mejor de lo que piensas—. Dijo madre con una sonrisa triste. Marisol asintió… Sonrió, le dio un abrazo a mi madre, se negó a quedarse pues los murmullos eran comentarios en forma de cuchillos, dejo su regalo para mí y se retiró. Ese regalo seria mí mas preciado tesoro… así es, sería un brazalete el cual contenía la llave del que sería mi confidente. Y bueno, así acabo mi cumpleaños número tres sin mucho que comentar y un poco bochornoso. Diría que entre mis cumpleaños este fue el más interesante, fue el único que armaron una fiesta de ese tamaño y supongo no les quedo ánimos de realizar otra puesto que a los murmullos que le hacían a Marisol… a esos mi madre les mando a callar sin más, ni más eh igualmente nadie vendría después de eso o tal vez si solo por ver cuál sería la novela de ese momento. Que puedo decir, mi madre tiene un carácter bien fuerte pero es una gran persona. Diría y diré que es una persona maravillosa y esplendida.
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