2- Cachorrito Perdido

1082 Palabras
Damien Black Esta sería una mañana como cualquier otra en "Industries Black", había salido temprano a correr luego a la empresa a cerrar un trato con los rusos. Pero olvide que hoy era día de pasantías y odiaba esos días en los cuales la empresa era un caos llena de novatos. Y para empeorar las cosas Antonella me recibió con una sonrisa radiante en la misma puerta de la empresa, con la meta clara de ponerme de los nervios. Desde que su madre se casó con mi padre la chiquilla no perdía el tiempo en insinuarse, con provocaciones que me parecían ridículas ya que ni siquiera despertaban una pizca de curiosidad en mi. Mi hermano Víctor si se la ha follado unas cuantas veces, dicho por su propia boca. Cabe decir que mi hermano menor es un imbécil mujeriego y sólo lo hizo para alardear y ver si me molestaba. Pobres ilusos, ahora mi mente sólo se basaba en trabajo; vivo para eso y respiro para ello. No importa sí me dicen que soy un témpano de hielo. Cuando uno tiene el control de su propia vida entonces vive de verdad. Saludo a los guardias y tomo las escaleras evitando la recepción y las inumersbles caras que se me quedan mirando y me hacen reverencias a modo saludos. Antonella va justo detrás de mí hablándome sobre el próximo desfile en París, ni siquiera le prestó atención solo asiento por educación a cada cosa. Ya en la segunda planta voy hacia el ascensor para poder subir hacia mi oficina. Pulsó el botón y espero. Rezando porque pronto las puertas se abran a ver si mi hermanastra sale al fin de mi vista. Mis pensamientos son prácticamente escuchados con el pitido del ascensor anunciando su llegada y las puertas metálicas se abren revelando muchos de mis ejecutivos los cuales he visto por ahí, todos ellos con la cabeza baja cumpliendo la regla de no mirarme a los ojos a menos que se requiera. Exepto por un par de ojos color miel que me recuerdan a un cachorrito perdido mirándome con lo que parece fascinación. La chica no aparta la vista manteniendo mi mirada y tragando con algo de dificultad. Por lo que mis ojos se dirigen involuntariamente a sus labios y no puedo evitar pensar en lo bien que se verían rodeando otras partes de mi anatomía. ¡Pero qué demonios! El chico a su lado se aclara la garganta y ella reacciona imitando a los demás. Me adentro en el ascensor apartando mi atención de la atrevida castaña, con mi hermanastra a mi lado la cuál se encuentra callada por un momento, pero luego continúa hablando sobre lo mismo. Respondo a penas con monosílabos mientras van pasando los pisos, hasta que llegamos a recursos humanos. Y una voz dulce intenta disculparse para pasar a Antonella. Culpo a mis reflejos, pero cuando me doy cuenta la inminente caída de la castaña mis brazos se dirigen solos y la atrapó antes de que se impacte contra el suelo. Sus ojos color miel de cerca son aún más fascinates con un aro verde que los rodean completamente dilatados. Y mis manos pueden sentir sus curvas de reloj de arena bajo la blusa ancha, y saya de tubo. La chica se remueve incómoda ante mi escrutinio y mi leve lapsus en su generoso escote. En el cual sobresale un tirante rosado, lo cual me hace imaginar muchas cosas en a penas cinco segundos. Pero empujó todos esos pensamientos dejándola en sus pies y ordenando a mis manos a volver a su sitio. - Gracias por salvarme- se acomoda el cabello avergonzada mientras un tinte rosa sube a sus mejillas haciéndola lucir adorable. Ni si quiera sé porque demonios estoy pensando estas cosas. Asiento sin responder y ella se marcha. Mientras yo me quedo estático volviendo al ascensor e intentando controlar mis impulsos animales. Aunque mis ojos son como depredadores que se fijan en el leve balanceo de su redondo trasero en esa ajustada saya de tubo. Definitivamente hoy soñaría con rosa y n***o. No es que sea un pervertido, de hecho ya llevo más de cinco meses en abstinencia desde la partida de Georgia a Estados Unidos. Una vez ella regresara nos casaríamos y todo volvería a su lugar. Yo con mi trabajo y Georgia siendo la novia perfecta desde siempre. No habrían chicas castañas atractivas mirándome como si me estuviera pidiendo algo que no le podría dar. Aún cuando mis demonios se morían por salir a jugar. - ¿Podríamos ir a cenar está noche con Víctor?- la pregunta de Antonella me hizo volver a la realidad ante la mención de mi hermano. - No sé si pueda...- intento excusarme como siempre que se trata de una cena familiar pero ella me interrumpe. - Mamá insistió con el señor Black que estuviéramos todos. No le respondo pero igual se que ella se lo toma como un sí. Y suspiró aliviado cuando se baja en su planta que es en el área de fotografía como una de las modelos principales. Junto a ella se bajan parte de los ejecutivos y así solo vamos quedando yo y los chicos de marketing, los cuales su planta queda muy cerca de mi piso. Y luego estoy yo sólo, hasta que de abren las puertas y me recibe mi asistente con agenda en mano frente al burro y una enorme barriga la cual me anuncia que pronto tendré que buscar un reemplazo. Justo cuando mi agenda está más llena que nunca y odio los cambios. - Buenos días señor Black-me sonríe ella como siempre, entregandome mi café y comenzando a leer la agenda - Tendría la reunión con los rusos a las 10 AM, y el señor Roset vendría a la una para almorzar, le dejé parte de la tarde libre para elegir los candidatos para mí remplazo temporal- suspira acariciando su enorme barriga de seis meses de embarazo. - Ok, los revisaré como te prometí. Pero al que elija debes dejarle todo claro para que no halla errores. - No se preocupe señor Black, elegí personalmente a los mejores pasantes con las mejores calificaciones. Asiento complacido con sus palabras. Y me pica la curiosidad cuando mi mente viene el rostro de la chica de antes. Pero aún cuando me pican los dedos, por abrir los archivos sobre mi escritorio de cristal me concentro en lo mejor que puedo hacer que es el trabajo. El me da seguridad y no complicaciones.
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