3-Futura Asistente

1329 Palabras
Ana Obligo a mis piernas de gelatina a moverse tras el incidente del ascensor. Menuda vergüenza en mi primer día, esperaba no tener que ver más la cara de Damien Black de frente, seguro pensó que era una patosa. Espero que esto no defina mi día, y me den el puesto en el área de diseño para aprender de los mejores. Con eso en mente me concentro en buscar el despacho de recursos humanos. Ni siquiera tengo que preguntar mucho ya que al doblar del pasillo encuentro a varios chicos frente a una puerta haciendo fila, dónde una mujer les da un tipo de orden para la entrevista. Termino siendo la número quince. Y en lo que espero sentada, intento no caer en un ataque de nervios como la chica a mi lado que no deja de mirarse las uñas una y otra vez. - Todo saldrá bien- susurro para las dos y ella me da una leve sonrisa dónde sus ojos se estrechan bajo sus anteojos. - Gracias, mi nombre es Green- extiende su mano y la aceptó saludando. - Ana - Creo que voy a morir de un colapso hoy. Este siempre ha sido mi mayor sueño.- se relaja riendo. - El mío también, mi área sería diseño. - A mí me va más la informática... Su voz se interrumpe cuando la llaman por su número y se despide de mí tomando varias respiraciones. - Rompete una pierna- le deseo suerte al estilo teatro y ella me guiña un ojo en agradecimiento. Saco mis auriculares de mi bolso y me los coloco para relajarme en lo que pasan los cinco candidatos que tengo delante. Y me pongo aún más nerviosa cuando veo salir a Green triste diciendo que no la aceptaron. La intento animar y le doy mi número para que me escriba cualquier cosa que necesite. Cuando es mi turno suelto tres respiraciones que ni siquiera sabía que estaba conteniendo y obligo a mis piernas a caminar. - Permiso- tocó antes de entrar y me recibe la mujer que me llamo con una sonrisa. - ¿Debes ser la número 15? Asiento señalando lo obvio a mi número en la blusa. - Debo decir que yo y mi compañero estamos muy impresionados con tú expediente y tus calificaciones. El hombre junto a ella asiente y me mandan a tomar asiento frente al escritorio mientras cierran las puertas. Supongo que su comentario es algo bueno, pero no sirve de nada para calmar mi ansiedad. - Lo mismo que tus diseños, tienen unos trazos perfectos para una novata. Sin embargo- la mujer hace una pausa y sé que lo próximo que vendrá no será tan bueno por lo que mi corazón se detiene escuchándola atentamente- El área de diseño ahora mismo tienes muchos pasantes. Mi corazón está vez vuelve a latir pero se siente roto ante la clara negativa. Me preparo mentalmente para el no ha sido aceptada y aceptar el hecho de que seguiría siendo la princesa de la familia y no tendría nada por mi cuenta. Pero lo que se sale de la boca de la mujer no sé si es el karma o la vida misma. - Pero no te desanimes, tendrás algo mejor y es que al ser una de las mejores te hemos puesto temporalmente como una de las candidatas al puesto de asistente del CEO.- me sonrie como si me hubiera dado lo mejor del mundo. - ¿Asistente?- mi cara de confusión debe ser ahora mismo un poema. Mientras mi conciencia se dirige una y otra vez al recuerdo del ascensor ojos fríos como el hielo que esconden mil secretos. - Digo sí quieres, solo será temporal. Hasta que regrese la asistente principal que estará de licencia de maternidad por un tiempo y entonces te bajaríamos para diseño. Es mucha información para procesar en ese momento, me siento ahora mismo aturdida. Por lo menos no me habían dicho que no y debería estar contenta. Pero volvería a ver a Damien Black y más aún trabajaría directamente con Damien Black. Con en el jodido Damien Black. Sólo de pensarlo mi conciencia pervertida bailaba con pompones haciendo el ula ula. A la vez que mi ansiedad y mis inseguridades querían tomar las riendas. Pero soy una mujer grande y ese es un hombre normal y corriente aunque tenga aspecto de Dios griego y próximamente sea mi jefe. - Señorita Ana ¿Qué dice ? ¿Acepta?- la voz del hombre me saca de mi debate mental y veo que me fui para las nubes porque ambos esperan una respuesta de mi parte. - Acepto- la palabra sale automáticamente de mis labios casi empujada. - En hora buena, la pondré en contacto directamente con la asistente principal del CEO y ella le dirá si fue elegida, entonces empezaría el mismo lunes. Asiento y me despido con una leve sonrisa de ambos. Saliendo lo más rápido posible de allí. Quiero chillar de los nervios o de la alegría. No salió como quería pero estoy dentro que es lo importante, casi quiero gritar ahí mismo, pero pensarían que estoy loca por lo que llamo directamente a Sam mi mejor amiga la que me responde al cuarto tono, pero la que me recibe no es ella si no una de sus pequeñas hijas que son como dos demonios con aspecto de angelito. - Titaaaa- gritan ambas y tengo que apartar un poco el móvil de mi oído para que no se me reviente el tímpano. - ¿Dónde está su mami?. No me digan que le volvieron a confiscar el móvil- trato de sonar severa aunque siempre termino derretida por esas dos. - Con-fis- car- deletrea Hilary, lo sé porque tiene la manía de deletrear todas las palabras que no entiende. Su hermana ríe por el otro lado, pero no dura mucho cuando siento la voz de mi amiga negociando con sus hijas para que les de el móvil. Me río ante el pequeño espectáculo que termina en Sam chantajeandolas con Pega Pig, unos animados a los que son adictas. - Loviuuu tita- gritan ambas antes de que su madre me reciba. - Estás dos van a acabar conmigo- río con ella. - Y que lo digas. Sabes quién es la nueva empleada de Industries Black- alardeó mientras bajo por las escaleras esta vez evitando cualquier incidente. - ¡Al fin! - grita mi amiga- Hoy celebramos. - Sí para que Hudson esté detrás de nosotras como persiguidora- ruedo los ojos- Está vez paso. - Tampoco así, él es tierno. - Lo dices porque es tú esposo- me burló recordando la última vez que quise llevar a Sam a una noche de chicas a un club y dejarlos a él y mi hermano cuidando las gemelas, cabe decir que todo termino siendo un desastre. - No te metas con él, mejor hacemos una cena para celebrarlo aquí en la casa. ¿Todavía no le has dicho a Max? - No, no pienso contarle todavía, así que tú tampoco a Hudson. - Lo sé no me lo repitas más. Pero apúrate en eso, sabes que no me gusta mentirle a Hudson.¿ Por cierto te dieron el área de diseño? - Eso mejor te lo cuento en persona. Me despido de Sam y me preparo mentalmente para cuando le diga en qué trabajaría realmente y con quién. Estoy muy segura que pondría el grito en el cielo. Y no me decepciono, porque definitivamente Sam chilló y no ha dejado de molestarme con ello. Cabe decir que la cena salió bien en la casa Manckley, e hicimos juegos de mesas con las gemelas en lo que Hudson y Max trabajaban en su despacho. Para cuando llegó el Domingo y revice mi correos a primera hora con el mensaje de aceptación de la empresa. Supe que todo se estaba volviendo real ahora y que a penas quedaban horas para trabajar con el dios griego de mis sueños y mis pesadillas.
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