
Azules.
Azules tan profundos como el océano, una sonrisa encantadora, un rostro tallado por los mismos ángeles y un cuerpo..-
Me salí de contexto, perdón.
Esos ojos azules que no dejaron de observarme desde que pise el club, los mismos que me invitaron un trago y que también bese a quien los portaba después de varios shots de tequila y coqueteos indiscretos en estado de ebriedad.
Salir corriendo no fue una buena idea, vomitar en la vestimenta de una de las damas de honor tampoco era parte de mi plan esa noche. Con suerte, puedo decir que no volveré a ver al chico de ojos azules, a esos labios que te besan y te hacen sentir en el mismo partido.
Demonios Andrea, deja de salirte de contexto.
Solo fue una loca noche y si, no lo voy a volver a ver. No se quien era, ni tampoco lo sabré.
Adios para siempre a ese azul inolvidable.
