Podía negarme todo lo que quisiera, pero cuando estábamos en aquella mesa, me había mirado como aquella noche en Energyland. Con un hambre que me decía que iba a devorarme y a no dejar nada para el hombre que viniera después. —Franciszka—ladró cuando mi mano encontró el pomo de la puerta, a punto de empujarla para abrirla y salir. Me detuve, pero no me di la vuelta, con el corazón desbocado en el pecho. —Si volvemos a follar y eso es un SI y no un CUANDO, eso es todo lo que haremos. Todo aquello para lo que naciste y te criaron, como un marido respetable, hijos, una familia, un Chihuahua para completar tu foto de familia feliz, quiero que sepas que lo rechacé incluso antes de que nacieras. Será sólo eso y nada más fuera de lo carnal. Follar. Y nadie podrá saber nunca de nuestro acuer

