¡Pum! La primera bala que disparé atravesó el pecho del hombre, voló pólvora. Un disparo directo en la cabeza fue al segundo disparo. La segunda bala voló hacia la frente de su amigo, haciendo que el hombre retrocediera como una bola de boliche y cayera encima de su compañero con un grito. Había muy pocas personas que fueran tan buenos tiradores como yo. Un veterano retirado me dijo una vez que yo habría sido un gran francotirador. Alistarme en el ejército nunca estuvo en mis planes. Soy un hombre egoísta al que le gusta librar sus propias guerras y no tengo tiempo ni paciencia para las de los demás. El silencio flota en el aire, los ecos de los disparos aún zumban en mis oídos. El tenue aroma de la pólvora y de la sangre flota en mis fosas nasales. No me meto en peleas de band

