Me suelta dejándome con las piernas tiritando, no entiendo por qué Laura nos hizo esto, si nos quería, ¿por qué nos castiga? Salgo del despacho apenas sin aliento, mi cabeza no logra asimilar lo que está sucediendo, me encierro en mi habitación, voy a la cuna y miro a Triana. Ella es el fruto de esta amarga historia, de mi aventura con un hombre casado, la razón por la que acabé junto a él y su esposa, la que me unió a dos personas inesperadas. —¿Qué voy a hacer, pequeña? —pregunto al bebé, aunque no me va a dar esa respuesta. Me siento en la cama, miro por la ventana, el sol da de lleno iluminando todo. No quiero un amor a medias, no quiero un matrimonio por interés, y no puedo dejar en la ruina a Alejandro, ni anular el testamento, así que, me casaré con él, bajo unas condiciones.

