Pesadilla

2231 Palabras

—Alejandro, nuestra hija... —sollozo sintiendo el corazón a punto de estallar. —Está bien, tuviste una hemorragia, pero gracias a Dios alguien te vio y llamó a una ambulancia. —Te juro que no me golpee, la protegí —le aseguro aún acongojada. —Lo sé, lo sé —dice mirando la mano que masajea despacio. Sin darme cuenta me quedo dormida de nuevo, estoy muy cansada, me pesa el cuerpo y es como si mi mente desease ese reposo. Al despertar él sigue aquí, se ha quedado dormido, no sé qué hora es, observo la habitación y vuelvo a él, tan tranquilo e incómodo, está tirado en un sillón como puede. Decido dejarle dormir, toco mi vientre con la esperanza de que Triana lo sienta y me dé una patadita, necesito sentirla, saber que está bien. Mi pequeña responde a la llamada, a los tres segundos la s

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