Miro lo que dice el papel y mis ojos se llenan de lágrimas no pudiendo creer lo que ven. Levanto la vista hacia Euge, negando con la cabeza. – No lo puedo creer, qué estupido fui. – Digo entre dientes. Euge estira la mano pidiéndome el papel, el cual le doy. Lo ve y sonríe. – Al parecer te tengo que felicitar. – Dice burlonamente. – Vete al diablo – Escupo. La rabia me está consumiendo y tengo que sacarla por algún lado. – Esta noche voy a pelear, si quieres venir, bien, si no, también. – Le digo tratando de contener mi ira. Arrebato el papel de su mano y comienzo a caminar rápidamente a la salida. – ¿A dónde vas? – Pregunta detrás de mí. – A enfrentar esto. – Levanto el papel por encima de mi cabeza. – Espera, voy contigo, yo manejo. – Dice rápidamente alcanzandome. – Yo puedo

