Pastel de chocolate
Brooke
Tuve que apagar mi teléfono porque estaba atestado de mensajes y llamadas. El sonido de las olas golpeando las rocas me hace sentir bien, a pesar de todo, me siento muy tranquilo, mi cabeza puede tener un precio alto, mis padres me van a aniquilar, todo es incierto pero curiosamente estando con el hombre que tengo frente a mí es bastante tranquilizador. Aunque sé qué el precio es alto, el anillo en mi dedo solo demuestra que ya he sido cazada, como vil cordero he caído en las garras de el Alfa de la manada y todos han agachado la cabeza, puede hacer lo que sea conmigo, matarme, comerme, follarme, pero dudo demasiado que llegue a amarme.
Sabiendo quién es, a qué vino y lo cercano que era a The Union, sé qué este hombre de aquí no me ama, aunque yo… estoy obsesionada, ¿siento lo mismo que con Sebastian? No, porque a él sí lo amaba, sin embargo con Freddy es algo muchísimo más fuerte, algo que traspasa todos mis sentimientos comunes. ¿Amor? No lo sé. Pero estoy seguro de qué Freddy solo quiere verme consumido por él y por alguna razón me excita eso. No lo conozco aún, pero ambos vimos nuestro lado oscuro, un lado que solo nuestros demonios admiran y se regocijan.
El asesinato nos unio… y el asesinato nos va a separar en algún momento.
Calculó que Clara y Noah Holliday lleguen en una hora, seguramente Sebastian los seguirá y estarán aquí, queriendo matar a mi ahora marido y sí quiero que la farsa continúe, tengo que fingir ser la mujer enamorada que se supone soy.
Me encuentro con la mirada oscura y peligrosa de Freddy, dos pozos en los que ya me estoy ahogando. ¿Cuánto tiempo durará está obsesión? ¿Me va a querer matar cuando se aburra de mí? Puta madre, hay demasiadas cosas de las qué aún tengo que hacerme cargo, una de ellas es recoger a cierto mexicano al que le envíe una nota de voz antes de saber que mi marido sería el comisario de la Policía. Freddy tiene sus planes y los está ejecutando, yo debo tener los míos, porque ahora sé quién es el cazador y solo le estoy haciendo creer que ha cazado a la corderita, cuando realmente soy igual qué él solo que con piel distinta.
No ha hablado ni un solo momento, pero con su mirada me lo dice todo, absolutamente todo. Y a pesar de la puta situación en la que estamos, la obsesión que tiene conmigo y qué yo tengo con él, puta madre, me encanta estar a su lado, es una condena que quiero disfrutar hasta el final.
La mesera trae un pastel de chocolate y miró a Freddy con una sonrisa, él levanta ambas cejas y pone su mentón sobre la palma de su mano, el brillo de sus ojos provoca mariposas en mi estomago. A este tipo de cosas me refiero cuando digo que estoy confundido con mis emociones, este hombre causa una tormenta en mi interior que arrasa con todo y no deja nada a su pasó.
— ¿Nuestro pastel de bodas? – dije mientras tomaba un tenedor.
— Por supuesto, no podríamos pasar por alto esto – toma un tenedor y toma un pedazo. – Soy un poco tradicional.
Pongo los ojos en blanco, es tradicional en lo que le conviene, tomó un pedazo de pastel y lo llevó a su boca, él hace lo mismo con su tenedor, me rió un momento mientras como el pastel y no evitó inclinarme sobre la mesa y besarlo, él toma mi nuca y profundiza el besó.
Todo está tan mal en nosotros, pero sabe tan bien… sabe a chocolate
— ¿Qué pasará ahora? – preguntó cuando llevé otro pedazo de pastel a mi boca.
— Ricitos deja de preocuparte por el futuro, tú y yo, eso importa ahora – me mira con una sonrisa. – Eres mi esposa – escucharlo de sus labios hace revolotear a las mariposas de mi estómago.
— Y tú mi esposo – sus ojos brillan cuando digo eso. – Te digo de una vez Freddy, tratas de joderme de alguna forma con mi familia y yo cobraré ese contrató.
— Creo qué quién tiene más que perder eres tú – pellizcó mi mejilla. – Si el Caníbal regresó fue por ti, yo no tenía intenciones de volver.
— ¿Me estás echando la culpa?
— Sí, para tu desgracia conozco tu lado oscuro como la palma de mi mano y te puedo joder cuando y como quiera – me toma del cuello y me acerca a su rostro. – Pero no tengo ninguna puta intención de hacerlo, porque prefiero mil veces a esta Brooke que a la qué quiere llenar los zapatos de sus papis, me arrodillo a la Brooke que toma lo que quieres sin importarle nada.
Me suelta y me quedo jadeando, con el corazón a mil y con el coño mojado que molesta mis bragas. Cada momento con él es como si un huracán arrasara conmigo. Vuelvo a tomar otro pedazo de pastel, cuando veo dos autos derrapar cerca de nosotros, Freddy lleva su mano a su cadera y yo lo detengo, porque reconozco esos autos. Llegaron antes de lo previsto.
— ¿Los conoces? – pregunta aún sin quitar su mano de su cadera, justo dónde está su arma.
— Sí – lo miró y respiró hondo. – Son tus suegros.
Clara y Noah Holliday bajan del primer auto y del segundo baja Sebastian. Ninguno se ve feliz, realmente creo que lo van a asesinar y lo único que hago es respirar profundo y esperar el jodido momento.
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Freddy
Esperaba algún golpe o algo, pero no esperaba que mis suegros me tiraran contra el piso, Clara me apunta con su arma en la cabeza y Noah tiene su arma en mi nuca, mientras su bota está en mi espalda. Mientras Sebastian está mirando a Brooke y este solo está comiendo pastel cómo si nada pasara, se está cobrando las putas amenazas que le hice con esto.
— ¿Qué mierda le hiciste a mi hija para que se casara contigo? Un puto Playboy – dice Noah con un tono de voz que a cualquiera lo hubiera hecho cagarse en los pantalones.
— Habla ahora o juro que te mataré – dijo Clara quitándole el seguro a su arma.
— ¿No cabe la posibilidad de que su hija fuera quién me arrastrara a esto? – gruño cuando Noah presiona su bota con más fuerza.
— Brooke no haría eso – dijo Sebastian.
— Tú ni tienes voz en esto – dijo Brooke levantándose. – Mamá, papá, les presentó a mi esposo Freddy – los miró con una sonrisa. – Mira el anillo mamá – chilló emocionada mostrándolo a su madre que estaba confundida.
La cabrona si que sabe fingir perfectamente. Este es el rostro que hizo caer a Armando en prisión, este puto rostro inocente, cuando realmente es el Diablo disfrazado de ángel.
— ¿Qué estás diciendo Brooklyn? – dijo Clara.
— ¿No te obligo? – dijo Noah.
Brooke pone los ojos en blanco y se cruza de brazos para mirar a sus padres, dejando a Sebastian de espaldas quién parece querer explotar en cualquier momento.
— ¿Crees de verdad que alguien obligaría a Brooklyn Holliday a hacer algo? Ni este tipo pudo – señaló a Sebastian y eso me hizo sonreír. – Sí me dejan, puedo explicarlo, pero para ello, papá ¿puedes liberar a mi esposo? No quiero cumplir tan pronto la parte de “en la vida y la muerte”.
Sé lo manipuladora que es la cabrona, pero verla de primera mano me fascina realmente. Sus padres comparten una mirada y casi obligados me sueltan, me estoy poniendo de pie apenas cuando Clara me golpea tan fuerte que siento la sangre de mi labio, la miró con una sonrisa, ya vi de dónde sacó el temperamento Brooke.
— Un gusto, suegra – le doy un guiño.
Brooke me toma de la mano y me atrae a ella, puedo sentir la afilada mirada de Sebastian sobre mí, aprovechándome de ello suelto la mano de Brooke y la abrazo de la cadera para tenerla más cerca solo para joderlo más. Sebastian cómo restregaba que Brooke sería suya, qué nunca dejó de ser suya, que iba a presentarla como su novia. Pendejo. La hice mi esposa y solo me basto conocer el lado qué él desprecio.
— La versión corta, nos conocimos en el mirador, fuimos a la playa, después tuvimos varias citas – se rasca la nuca. – Me acompañó a la semana de la moda.
— ¿¡QUÉ!? – gritan los tres.
— Calmense, hacen una tormenta en un vaso de agua – pone los ojos en blanco. – Ni siquiera sé porque se ponen así, ustedes se casaron en menos de seis meses – señaló a sus padres. – Además, una vez papá dijo que cuando te vio supo qué eras la única para él, pues así fue conmigo. Freddy es el único para mí – me mira con una sonrisa y sé qué eso lo dice de verdad, lo noto en la forma en la qué me mira. – Así qué ¿por qué esperar tanto? Yo lo quiero tanto – me abraza y siento un beso en mis pectorales.
— Eres un hijo de puta – dijo Sebastian y es quién se viene sobre mí a golpes. – ¡Te dije quién era ella y lo importante para mí! – me suelta un golpe y yo le regresó dos. – ¡Eras mi amigo!
— No cuando se trataba de ella – digo con una sonrisa. – Mientras tú me llamabas queriendo saber cuando llegaría a la ciudad para que conociera a tu noviecita, ella estaba durmiendo en mis brazos.
Me gusta provocarlo, los dos peleamos y nadie nos detiene, de hecho creo que se han sentado a comerse el pastel de chocolate. Él la ha jodido de muchas formas, Brooke ha estado en una encrucijada por culpa de este imbécil, solo tuve que escucharlo para deducir qué el causante de todo era este maldito hombre. Empujó a Sebastian y sacó mi arma.
— Nunca valoraste lo que tuviste frente a ti – dije mirándolo.
— La vas a arruinar.
— Eso ya no te concierne – escupo la sangre de mi boca y pasó de largo de él.
Me siento junto a Brooke y pongo el arma sobre la mesa, me importa una mierda lo que sus padres piensen de mí, hagan lo que hagan, ella ya es mía y que intenten separarla de mí, soy capaz de matarlos con tal de quedarmela.
— ¿Ya soy de su agrado? – preguntó mirándolos.
— No – dijo Clara.
— Quieren una boda – dijo Brooke. – Y les he dicho que sí, la organizare con mamá y tú tendrás tiempo de estar con papá.
— Tenemos que discutir eso después ricitos, primero veremos lo de nuestra casa y el asunto del tótem.
Brooke me mira un momento, casi escandalizada por lo qué acabo de decir pero no dije ninguna mentira, además dudo qué ellos sepan de lo qué habló. Toma mi mano y la aprieta con suficiente fuerza.
— ¿Tótem? – dijo Clara.
— Me compró uno y quiero ver dónde ponerlo, estos días los quiero pasar con él, sin interrupción – dijo Brooke. – ¿Me van a conceder eso? En cuanto esté instalada, haremos una cena y discutiremos la boda.
Sus padres se miran por mucho tiempo, Brooke toma un pedazo de pastel y lo lleva a mi boca, lo miró y aunque veo una sonrisa en su rostro, en sus ojos solo veo qué me quiere matar aquí mismo por lo qué dije. Abro la boca y ella mete el pastel en mi boca, no apartó la mirada de la suya, veo como su mirada baja a mis labios y veo la misma reacción de hace un rato, algo está discutiendo en su interior y sólo tengo que tocarla para qué eso se aleje de su cabeza. Tomó su mentón y hago que me miré de nuevo, jadea, solo un toque mío y su cabeza se despeja porque ahora veo la mirada que vi en París todos los días. Escuchamos un carraspeo y Brooke quita mi mano de su mentón.
— Sí – dijo Noah tomando la mano de su mujer. Justo cómo Brooke está haciendo conmigo. – Te daremos tu tiempo…
— ¿Qué? – dijo su esposa.
— Le daremos su tiempo – repitió Noah mirando a su mujer. – Pero quiero verlos en el trabajo, no porque se hayan casado dejen de lado sus responsabilidades.
— Claro que no papá.
— En absoluto, estaremos a primera hora mañana – dije mirándolo.
La mirada que Noah me dio, tengo la sensación de haberla visto antes en algún lugar, pero lo dudo demasiado. Brooke se despide de sus padres, al menos lo hace de su madre muchas veces, ninguno se despide de mí, Noah solo asiente con la cabeza y Clara me aniquila con la mirada antes de irse. Sebastian en algún momento se fue, Brooke por su lado me tomó del mentón y me voltea la cara para que la miré, sus dedos pasan por los cortes de mi cara.
— ¿Voy a vivir?
— Por desgracia – suspira Brooke y me suelta.
Mi teléfono vibra un momento y veo un mensaje de Mike, es hora de empezar otra parte del plan.
— Vámonos.
— ¿A dónde?
— A casa.
No dice nada más, sube al auto y conduzco directo a la propiedad de la SL, aún sigue siendo mía, no me pude deshacer de ella a pesar de todo. Volver aquí es un mensaje no solo a Armando sino a todos los rezagados de la ciudad que aún quedan.
— ¿Tenías que mencionar lo del tótem?
— Creí que cederías a tus padres, por eso tuve que ponerte los pies en la tierra.
Sé lo importante que son para ella y que no les negaría nada, pero debe dejar de pensar en ellos, porque ahora soy solo yo y nada más que yo. El silencio en el auto es abrumador, ni siquiera me mira y eso me está fastidiando. Cuando llegamos a la mansión suelto un suspiró de nostalgia, la última vez qué estuve aquí, mi hermano estaba con vida y la SL igual, todo está tan jodidamente bien. No me doy cuenta de qué estoy apretando el volante con fuerza, cuando las manos de Brooke se ponen sobre las mías, ni siquiera la miró cuando bajó del auto.
— Mañana iremos por tus cosas – dije entrando en la mansión. – Tu nuevo hogar, familiarízate con él.
Le doy la espalda y sacó mi teléfono, tengo que ir al puerto y reunirme con Mike, sí quiero más terreno en este maldito lugar, necesito gente y pagarles más de lo qué el contrato dice. Pero detengo mi paso cuando ricitos se pone frente a mí de brazos cruzados, me encanta cuando está molesta, porque no es la típica chica molesta ella tiene el gen sádico, sus ojos brillan con un deseo de muerte porque no le hago caso.
— ¿A dónde irás?
— Tengo cosas que hacer Brooke.
— ¿Y planeas que me quede aquí sola? ¿Qué voy a hacer?
— Lo qué tú quieras – trató de darle la vuelta pero me lo impide.
— ¿Este era tu puto plan? Te casas conmigo y ahora me ignoraras.
— Tengo cosas que hacer, casarnos era para que no te mataran, pero con gusto puedes largarte y seguir con tu vida…
Mi rostro se voltea cuando me da una bofetada, la mejilla me queda ardiendo. La miró y veo como tiene la respiración agitada, sus manos en puños, sigue furiosa y verla así solo me la pone dura, la tomó del cuello y la pongo contra la pared, ejerciendo presión en su cuello, ella sigue desafiandome con la mirada.
— No puedes irte solo así – jadea cuando hago más presión.
— Provócame más Brooke y cobraré ese contrato, me revolcaré con tantas putas y me embriagaré con tu sangre.
Su rodilla impacta contra mi entrepierna, la suelto y ahora me empuja al piso y me encuella, sus manos apenas logran rodear mi cuello, ejerce presión y es la suficiente para cortarme el oxigeno. Puedo quitarmela de encima fácilmente, pero puta madre, tenerla así solo me hace querer meterle mi polla hasta el fondo y follarla sin sentido, hasta que lo único que esté en su cabeza sea yo y lo único que salga de su boca sea mi nombre.
— ¡No! ¡Te casaste conmigo y ahora me llevarás contigo! O te juro que yo cobraré el contrato está puta noche.
La tomó de la nuca y acercó su rostro al mío. Nuestros labios se rozan y ella jadea mirándome.
— Atrévete.
Pegó mis labios a los suyos con fuerza, en cuanto mi lengua entra en su boca ella se deshace, su cuerpo se relaja, tomó sus manos y las entrelazo con las mías, lo sigo besando con ferocidad. Es mía. Tan putamente mía. Muerde mi labio y gruño.
— No pasará de nuevo – jadea. – Sí quieres tener sexo conmigo debes ganartelo.
— No estoy para juegos – siento el filo de una navaja contra mi cuello. Sí supiera que estas cosas solo me la ponen dura.
— Me gustaba follar con Kain, no con este imbécil que ni siquiera conozco – siento un ligero corte en mi piel. – Yo folle con Kain ayer, no con Freddy, porque a ese ni lo conozco.
> Y espera que me conozca a mí… <
La voz de Toro solo me hace reír. Está decidido y sí quiere jugar a esto, puedo jugar.
— Puedo pasar tiempo sin sexo ricitos, tú cumple tu parte de la esposa que debes ser y en la intimidad te dejaré.
La sorpresa invade sus ojos. Esperaba que peleará o dijera algo, pero no lo hago, me levanté con ella y sosteniéndola la dejó sobre el sofá y me voy, puedo sentir la sangre escurriendo por el corte de mi cuello. Pruebo mi sabor metálico y sonrió, esto será divertido.