Capítulo 10

2271 Palabras
Mi amor ¿eres tú el Diablo? Freddy Se ha dado cuenta de lo que hice, sus ojos me lo dicen. Ese brillo y es justo el que vi la primera noche que la conocí, la noche que me anclo a ella. Ahora sabe qué no voy con jueguitos y que puedo hacer lo que sea, porque quiero y puedo hacerlo. Mi única forma de demostrar amor es así. — Quiero ver. Dos simples palabras que lo son todo para mí. Extiendo mi mano y ella la toma, me enorgullece demasiado saber qué ahora ya no se pertenece ni a ella misma, es mi esposa, mi mujer, mi todo. La llevó al sótano dónde tengo todo lo que necesito para hacer el trabajo, enciendo la luz y efectivamente dos de ellos están en un enorme charco de sangre, Brooke mira a los demás y aprieta mi mano, cómo sí sintiera que le harán algo, la atraigo a mi pecho, sus manos sujetan mis brazos y me mira, veo un atisbo de preocupación en sus ojos, sujetó con fuerza su cintura y me acercó más a ella. — Ellos ya no te harán nada, nena – digo tomando su mentón entre mis dedos. — No serán los únicos – susurra. – Tengo miedo. — Te tocan y los mató – aseguró tocando su labio inferior. — Eres uno de ellos – susurra. – Casarme contigo no me asegura nada – me mira y sonrió un momento. – ¿Verdad? — Por algo eres la mejor perfiladora – la tomó del cuello y la besó. Siento sus dedos en mi cabello, tiran con fuerza y muerde mi labio hasta que siento mi sangre, su lengua pasa por mis labios y se separa bruscamente de mí. — Eres un hijo de perra Freddy. — Lo soy – me empuja y sujetó sus brazos. – Desquitate con quién quieras menos con quién tiene tu vida en sus manos. Trata de joderme Brooklyn y seré yo quién entregue tu cabeza, porque sí alguien te quitara la vida soy yo, sí alguien te dará la vida soy yo, porque perteneces a mí, ni siquiera a ti o tus padres, eres mía en todo sentido y te jodes – el desafío en su mirada me la pone dura. — Te odio. — El sentimiento es mutuo. La suelto y ella se tambalea. Le doy la espalda y voy a sacar una cierra eléctrica, quiero hacer esto rápido y siendo sinceros a ninguno de estos le quitaría ningún órgano para comer, prefiero disfrutar matándolos, en cuanto la enciendo más de uno empieza a gritar pero no pueden hacer nada. Con más de uno de ellos trabajé, más de uno de ellos me debe un favor, pero ahora no veo más que un ser insignificante que trató de matar a mi mujer. La sangre empieza a salpicarme y me rió divertido. No me interesa saber qué hace Brooke ahora mismo, lo único que me interesa es deshacerme de ellos y enviar el mensaje que quiero antes del amanecer. > Voltea Nuestra esposa es el mismo Diablo… ¡NO! < me doy una bofetada mental. Está mal. Mamá me metería en el manicomio por esto. Miré al otro lado de la cama y vi una nota. Freddy y sus malditas notas. “Me fui a prepararme para la conferencia de prensa, está es tu decisión Brooke, quieres tener una vida relativamente normal conmigo o quieres entrar en protección de testigos. Lo nuestro no es algo que puedas detener, sí apareces en la conferencia de prensa sabré qué quieres intentarlo de verdad y si no seré uno de los qué intenten reclamar el contrato.” Mi respiración se entrecorta. Cerré los ojos un momento y miré mis pocas opciones. No quiero preocupar a mis padres de nuevo y conociendo a Armando, enviara a alguien por ellos, lo qué menos quiero es qué se cuiden las espaldas. Enfrentarlo solo es una otra opción, pero no quiero. Mi primera opción siempre fue él. Kain o Freddy. Siempre fue mi primera opción porque confío en él. Freddy fue el primero en conocer mi lado oscuro antes que el angelical, y la abrazo, la amo y la anhela, disfruta de mi lado angelical, pero sabe bien qué no solo mi poker face ante el mundo. Con Freddy puedo ser yo misma, no pienso en si está bien o mal, porque no me dirá nada, él tomará mi mentón, me besará y me dirá que haga lo qué quiera y qué matara a todo el que intente hacerme algo. Lo demostró, resolvió el problema. Hizo algo que nunca creí que iba a pasar. Lo espere de Sebastian cuando haga explotar la iglesia espere que aceptara lo qué hice por él y esperaba vivir para siempre a su lado. No pasó nada. Freddy no esperó ni dos meses para casarse conmigo sin importar qué a su cabeza le pondrían un precio por estar conmigo, no le importo el precio. Es momento de dejar de dudar y tomar la decisión que cambiará el rumbo de todo. La camioneta está aquí, arreglada, me subo a ella y conduzco hasta llegar a la ciudad, me lleva más de cuarenta minutos y la conferencia es en dos horas. Me doy prisa, cuando llegó a mi piso me doy una ducha y es cuando me doy cuenta de las marcas de sus manos en mi cuello, pasó mis manos por las marcas y el simple roce por ellas me estremece al recordar lo qué pasó en mi noche de bodas. Me obligó a reaccionar, no puedo fantasear despierto. Me pongo una blusa rosa, unos pantalones blancos, peino bien cabello y me arreglo, cubriendo cada marca visible, miró el anillo que brilla en mi dedo. Estoy lista para esto. Mis padres me asesinaran cuando sepan esto, ya me haré cargo de ellos más tarde y esperaré que no maten a Freddy porque eso lo quiero hacer yo. Me mintió y se robó mi vida, estoy jodidamente atado a él y no puedo hacer nada. Cuando llegué al lugar vi a los reporteros y escuché las voces. Ya empezó. Me armo de valor y bajó del auto, en mi cabeza solo se repite una sola cosa, me case con el hombre con el que estaba obsesionado y por alguna puta razón eso me hace sonreír. — Entonces Freddy, dices que nos tienes una noticia importante ¿verdad? — Digamos que sí, Andreiña. La voz de la mujer me hace querer clavarle un cuchillo en el cuello. Estoy detrás de los reporteros y tengo que atravesarlos para poder pasar, así que toso fuerte y la mirada de Freddy se alza en mi dirección, los reporteros, se hacen aun lado y la mujer me mira confundida, yo solo miró a mi esposo que no aparta la mirada de mí, en ningún momento hasta que me siento a su lado. El flash de las cámaras se centra en nosotros cuando Freddy no despega su mirada de la mía, extiendo un papelito bajo la mesa y él lo extiende. “Te casaste conmigo, tú tampoco tienes escapatoria, ¿quieres reclamar el contrato? Hazlo, porque yo igual reclamaré el contrato por tu cabeza. Esposo mío.” Una sonrisa se le forma y me mira de nuevo. Alzó una ceja y pongo mi mano sobre la mesa, él la entrelaza con la mía y escuchó un jadeo. — Sí, está es mi noticia – dijo Freddy y miró a las cámaras. – Me casé con una chica maravillosa, es mía y yo soy suyo. Soy yo quién toma su mentón y lo giro en mi dirección, más que a las cámaras, lo hago para qué la tipa que está aquí lo vea. Besó a mi marido frente a todo el mundo, afirmando lo qué dijo. Es mío y yo soy suya.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR