¿Rebelde?

1221 Palabras
–¡Para empezar deberíamos preguntarle a su angelical hijo qué hacía en una fiesta donde el alcohol era el protagonista, ¿no les parece!? –Aquella pregunta había dejado en silencio a toda la sala. Ron tragó saliva. Sabía perfectamente que todo esto era su culpa–. Juzgar una institución por las consecuencias de las acciones de su hijo es un poco tonto de su parte, Sra. Rita. Y si, era el momento indicado para que el único joven de la oficina abriera su boca y comenzara a tratar de solucionar el enorme problema que había generado. Eso quería, mas sin embargo la gruesa voz de su padre le interrumpió. –Lo que haga o deje de hacer fuera del instituto es su asunto y el nuestro. Ronny no es un ángel y sí, se equivocó, pero todos nos hemos equivocado. Incluso usted tiene dos fracasos en su trayectoria de vida. –Rosa abrió sus ojos perpleja. Era evidente que los padres del chico no se sentarían a tener una discusión que perderían–. Pero lamentablemente existe una violación a la privacidad de mi hijo y se ha hecho en la página del instituto que usted dirige. Un argumento aplastante que la mujer canosa simplemente no esperó. Mordía el interior de sus mejillas dándose cuenta de que debía dar una solución al asunto en cuestión o su trabajo se vería en un gran riesgo. Ronny, en cambio, seguía reproduciendo en su cabeza aquella frase. "Todos nos hemos equivocado". Era cierto, y saber que Leonard hasta cierto punto le había perdonado y comprendía su posición le hacía sentir un poco mejor. –¿Quién es "Anonymous06"? –Soltó por fin la madre del implicado con voz impía–. Ha sido quien publicó las fotos. –Ya quisiera saberlo, Sra. Quintero, pero lamento informarle que tenemos la misma inquietud con respecto a eso. –¿Cómo pueden existir personas en su página que usted ni siquiera conoce? –Las cosas iban de nuevo por mal camino para Rosa–. Creo que será mejor que recurra a mi abogado. –¡Sr Quintero, espere! –A punto de levantarse el hombre miró a la canosa de reojo–. Quince días. En quince días conseguiremos el autor de esta atrocidad y, antes de la tarde la publicación estará fuera de las páginas. –Tiene una hora para eliminarla y una semana para conseguir al anónimo. De lo contrario su instituto estará en serios problemas legales, Sra. Rosa. Ah, esos momentos incómodos que Ronny odiaba. El chico afirmaba saber quién era la persona enmascarada, pero recordar cada mensaje que este le había enviado simplemente le generaba más y más dudas sobre lo que creía. ¿Por qué tenía que seguir dudando luego de darse cuenta de todo lo que estaba pasando? Odiaba ser tan idiota, eso era un hecho. *** Tan pronto como llegó a casa el interrogatorio comenzó. ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Por qué?... Rita y Leonard parecían sabuesos olfateando cada pequeño detalle sin dejar pasar absolutamente nada, y tenían razón ya que lo ocurrido no era exactamente un juego. La charla se mantuvo por horas y fue sorprendente para el joven darse cuenta de que por primera vez era la mujer mayor quien se encontraba más enfadada que su padre. Ronny mordía su labio recordando una y otra vez la misma palabra que Hans le repitió en múltiples ocasiones: “Idiota”. Porque eso era, un completo y absoluto idiota. –Necesito que entiendas que el problema en todo esto no se trata de lo que hiciste, Ronny, sino de haberlo ocultado hasta este punto. –La mirada del pelinegro se sembró nuevamente en el suelo–. Si tan solo nos hubieras dicho… –¿Qué? –Reprochó de inmediato el más joven ocasionando que ambos progenitores le miraran sorprendidos–. ¿Qué harían si se los decía? ¿Denunciar a Zoe? ¿Prohibirme que la viera? ¿Qué planeaban hacer? ¿Saben lo que ocurrió luego de la expulsión de Zamir? Este volvió y se aseguró de que el resto de mi año fuese un completo infierno. ¿Valía la pena pedirles ayuda? Sus soluciones nunca me ayudaron ¡e incluso ahora solo hablan de denunciar y de que no quieren que vea a Zoe nuevamente! Ronny se levantó de la silla permitiendo por primera vez en sus quince años que las emociones se abrieran paso sometiendo a su razón y obligándole a permanecer callada mientras este liberaba todo lo que su interior acumuló durante todos esos años. Una cosa estaba clara y que tanto Rita como Leonard estaban perplejos, aturdidos… en absoluto estado de shock. –Se acabó, papá. Seguí confiando en los demás y eso solo me trajo cada vez más problemas. Perdí mi dignidad, perdí mi estabilidad emocional, fui agredido físicamente e incluso he perdido gran parte de la confianza que tenían sobre mí. ¿Qué sigue ahora? ¿La muerte? –El pecoso fruncía el ceño con fuerza. Estaba enfadado–. “I just wanna make you scream”. A partir de ahora haré las cosas a mi manera y temo informarles que si no les gusta y deciden poner restricciones sobre mí, me iré hasta solucionar todo este embrollo por mí mismo. El chico se retiró tomando su celular y marcando alguna llamada mientras se perdía en las escaleras de la casa. Leonard simplemente dejó salir un bufido intercambiando una mirada con su esposa, quien mantenía una ceja alzada, ambos procesando cada palabra inesperada que les había lanzado su hijo tal como una máquina lanza pelotas de béisbol… solo que ninguno de los dos estaba preparado con un bate. El padre entrelazó sus dedos analizando cada detalle de la situación, todo lo que había dicho Ronny en aquel momento de ira. Deseaba comprender lo más posible la actitud de su hijo y lo que sea que este quisiera hacer. Levemente asentía y con la cabeza dando forma a sus conclusiones y próximas decisiones. Fue Rita quien se levantó de forma impulsiva gritando el nombre del menor, pero su esposo rápidamente la tomó de la mano. –¿¡No piensas hacer nada!? –Exclamó horrorizada con ojos bien abiertos–. ¡Se meterá en problemas! –Ronny nos ha pedido que le demos su espacio. Toda la vida hemos estado intentando ayudarlo pero ahora quiere actuar solo. –Leonard humedeció sus labios con los ojos puestos sobre el centro de mesa–. Es momento de darle su espacio. Que él mismo compruebe que sus decisiones no son correctas. Mientras eso no ocurra, nos mantendremos al margen de todo. *** –¿Tienes alguna manera de contactar con los amigos de Hans? –La voz del pelinegro sorprendió ligeramente a Zoe, quien le escuchaba a través del celular–. Necesito reunirme con ellos. –¿Ron? ¿Está todo bien? –¡Te estoy haciendo una pregunta, j***r! Respóndeme. –Cada respiración, cada sílaba pronunciada convencían a la morena de que las cosas no estaban bien. –Sí, puedo hacerlo. Te organizaré una cita esta noche en el mismo lugar donde todo ocurrió hoy. –La voz de Zoe denotaba dudas–. Pero no irás allí sin mí. Estaré contigo.
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