Llegamos al baile y todas las miradas se posaron en nosotros, yo iba tomada de la mano de Roger, y eso hacía que en mi interior se hiciera una revolución. Entramos en el auditorio y lo único que se veía eran los jóvenes bailando, bebiendo ponche (el cual estoy segura que contenía alcohol), algunos besándose y más. - ¡¿Cómo están chicos?!- preguntó Javier- es hora de bailar hasta que los pies no aguanten mas, así que, ¡A divertirnos! Todos los presentes comenzaron a bailar y a gritar, unos solo movían la cabeza al ritmo de la música, mientras que otros movían el cuerpo como gusanos, un poco rara la comparación, pero es verdad. - ¿Quieres algo de tomar?- preguntó Roger. - Si- contesté. - En un momento lo traigo- asentí y se retiró de donde estábamos. Yo aproveche para analizar a cad

