Bianca estaba a mi lado, sentada a la izquierda de papá, tan ocupada en su celular que apenas había probado bocado del delicioso desayuno que Marta nos había servido media hora antes. En algún momento su celular vibro y la alerta de una nueva notificación sonó. Bianca tenía la sonrisa más amplia que le había visto desde su cumpleaños. —¿Por qué la sonrisa? —la moleste. —Acabo de recibir buenas noticias —contesto sin ponerme mucha atención. —¿Así? —mi tono travieso la puso un poco tensa, pero no despegó la vista del celular. —Nada importante —agito la mano quitándole importancia. —Ya veo —mastique el waffle en mi tenedor sin apartar la mirada de ella, esa sonrisa no era sólo de algo "nada importante". Bianca dejo de lado el aparato y reparo en papá. —Por cierto —tomo de su jugo de na

