Sin fijarme, no supe lo que pasó solo que de un momento a otra yo me encontraba sentada en el suelo, para que sobre mi lloviera una mezcla helada de líquidos con aroma dulce. Un jadeo se escapó de mi boca al sentirlos sobre mi piel, había sido bañada en malteadas y zumos. —¡Mierda! —se escuchó una voz frente a mí. Así que mire hacia arriba topándome con una joven probablemente varios años más joven que yo, de cabello oscuro corto y piel muy blanca, una de sus manos cubría su boca y con la otra sostenía una bandeja vacía, todos los vasos estaban tirados a mi alrededor. "¿Justo ahora? ¿en serio?" Le replique a quien sea que estuviera allá arriba, riéndose de mis designios divinos del día de hoy. —¿Estas bien? —Rainer salió del rincón en el que habíamos estado. Asentí sin verlo pues la c

