Pintaban las doce de la tarde en el reloj de mi habitación. Tenía una resaca terrible y no me acordaba de nada, ni de cómo había llegado a casa. Espero no haber hecho el ridículo y nada de lo que me arrepentiría después. Me levante y me arregle un poco y fui directo a la cocina por algo de desayuno. Era sábado y hoy tenía planes con las chicas. Según Emmily ya no pasábamos tiempo juntas y ahora que éramos cuatro, necesitamos conocernos más. Vaya que no me lo esperaba, la chica me salió amigable después de todo. Entre todas decidimos ir al centro comercial a tomar unos helados y mirar algo en algunas tiendas y después volver a mi casa y ver una maratón de películas de los ochentas. Estoy disfrutando plácidamente en el sofá con mi magnifico desayuno, que constaba de huevos revuelt

