¿A qué venía ese comentario? No tenía por qué decirme eso. Al menos que sepa que aún sigo encaprichada por él, y se esté burlando, de una forma no muy agradable de mí. ¿Qué mierda se le pasó por la cabeza, para mencionarme eso? Que yo sepa, no he demostrado algún interés durante mucho tiempo, para que lo vaya a hacer pensar la pura verdad sobre mí.
Dirige sus ojos profundos, hacia los míos esperando una respuesta de mi parte. Pero aún sigo sin poder comprender, ¿Por qué me dijo aquello?
—No entiendo ¿Por qué me dices eso? - logró al fin decir. Esto no me está cuadrando, para nada.
—Es solo que noté, tu expresión cuando ella me besó. Bueno, también Marcos se le escapó un copo, de lo ocurrido en la cafetería. Si llego a decirme algo después de todo. — dijo un tanto cuidadoso de sus palabras. Así que fue todo gracias a Marcos, por esta desagradable posición en la que estoy metida.
—No, estás confundiendo. — ya me estaba poniendo nerviosa. —La verdad no me sentía bien, y digamos que presenciar a tu enemiga mortal, besar a un amigo no cae nada bien el estómago. — fingí una gran sonrisa y restándole importancia al asunto.
Creo que puedo ser una, muy buena actriz en un futuro. Porque se la creyó completa. O bueno eso quiero creer yo.
— ¿Enemiga? - dijo, un tanto confundido.
¡f**k!
No me sale una bien.
—No te sorprendas. A nadie le cae bien, es muy creída. — salí del auto. Y en ese preciso instante me di cuenta, que, en todo ese lapso, no me había soltado la mano. ¿Será que no se había dado cuenta? Seguro fue eso. —Emm... gracias por haberme traído.
—No hay de qué. Pero ya sabes, me debes una, nena. — No dejaba escapar una, ni por más pequeña que fuera la oportunidad.
Le saqué el dedo corazón. Él sabía que odiaba que me llamase así, y por ende lo decía más a menudo, que antes.
Entre a mi casa, ignorando por completo, si mis padres habían llegado del trabajo.
Casi nunca están en casa y si lo están, no los veo a menos que sea para, el desayuno o los días que tienen de vacaciones.
Mi madre siempre fue mi mejor amiga aparte de Emmily. Siempre que estaba en problemas o bajones sentimentales, estaba ahí para apoyarme en todo. Le amo demasiado. Tengo mucho que agradecerle, aunque, no se lo diga muy a menudo, sé que ella lo sabe. En cambio, mi padre, parece que hubiéramos salido del mismo molde. Por lo tanto, es algo que nos hace pasar las pocas veces que nos vemos, peleando. Ambos somos muy testarudos, nunca podemos reconciliarnos, si no está mi madre hay para hacernos entrar en razón. En fin, son lo mejor que me han pasado y no los cambiaria por nada en el mundo.
Me dirigí a la cocina, en busca de algo para comer. Tenía mucha hambre. En el instituto no logré terminar de almorzar, ya que me fui antes que tocara la campana, avisando el fin del descanso. La verdad no tenía apetito, después del comentario estúpido de Marcos.
Solo había cereales, ni siquiera leche en la nevera. ¡¿En serio?! Tendré que llamar a Emmily, para que me acompañe a comprar algunos víveres, para hacer la cena y así me ahorro de caminar. Buena estrategia.
+Emmily... amiga de mi alma. ¿Estás ocupada? + dije con un tono de alegría y desesperación en mi voz.
+ ¿Qué quieres? + hablo algo fastidiada.
¿Qué le sucede hoy? Y sé que no es por mí. Ya me lo hubiese dicho.
+ ¿Qué te sucede hoy? Estoy un tanto fastidiada por tu actitud. No te hemos hecho nada Marcos y yo en todo el maldito día. ¡¿Qué mierdas pasa Emmily?!+ hablé. Estaba enojada
Hubo un gran silencio. No sé qué le ocurre y eso me está poniendo mal. Me encantaría que fuera más abierta con sus sentimientos.
+Termine con Max. + dijo por fin. Max era su novio de hace ya tres años. Eran una pareja muy linda, eran como dos copos de nieve, pero parecerse tanto les estaba afectando últimamente. Él es uno del grupo de amigos de Jason y el único que se llevó excelentemente bien con Emmily desde la primera vez. Obvio.
+ ¡¿Qué?! + no me lo podía creer. Ya que el fin de semana estaban mejor que nunca. Bueno al menos eso pensé yo.
+Descuida ya estoy mejor, lo que pasó en el instituto, solo fue un arranque de enojo+ y vaya que lo fue. + No quiero hablar más de ello, ya todo paso. Además, quedamos como amigos. + dijo. Wow que maduros.
+ De acuerdo. Ven a recogerme, me llevarás al supermercado y no dirás que no. + Dije con un aire de superioridad. Y luego me eche a reír.
+ Lo menos que puedo hacer por chocar tu auto. + dijo con tono de burla.
+ La que se estará riendo soy yo, ya que te toca pagar la reparación, bebé. + hablo un tanto gracioso por la situación. + Bueno no perdamos tiempo te espero ya. + colgué el móvil, sin esperar a que protestara.
Ya Emmily me había recogido y ya nos encontrábamos comprando cosas para mi despensa
Ya Emmily me había recogido y ya nos encontrábamos comprando cosas para mi despensa. Literalmente necesitaba otro carro de compras, porque este ya no cabía ni una otra cosa más.
— ¿Y eso que no tenías nada en tu nevera? - pregunto Emmily.
— Mis padres no estarán por tres meses en la ciudad y se les olvidó avisarme que no quedaba mucha comida en casa. — dije con un tono enojadizo. Ya era bastante con que no estuvieran en casa por asuntos de trabajo, pero dejarme sin comida. Que malos padres.
— Si gustas, puedes quedarte en mi casa por mientras que tus padres vuelven. ¿Qué dices? - qué tentadora oferta, pero la verdad prefiero estar alejada de esa casa, lo más posible.
— Me encantaría amiga, pero prefiero disfrutar de mi soledad. Ya sabes a qué me refiero. — dije con picardía. No era tan santa que digamos, aunque, a comparación de mi amiga era un ángel de Dios.
— Té comprendo. — dijo con un tono coqueto. Se distrajo unas milésimas y cambio totalmente su actitud, ¿Qué le paso? No comprendo. — Mmmh... ¿Sabes? Me tengo que ir, nos vemos mañana. Adiós. — salió corriendo como una loca.
Dirijo mi mirada hacia atrás y hay estaba. Max. Cabello castaño y ojos oscuros con gran profundidad en la mirada. De verdad era guapísimo. A su lado está el chico más sexy del instituto.
Noah Ponce
Mi otro crush y mejor amigo de Jason.
Maldición...