CAPÍTULO 2

1289 Palabras
Mire hacia atrás. Allí estaba él con su aura de chico malo, que no se le daba nada mal, comiéndose a besos con la peor enemiga que pueda existir en el mundo. Esa chica era bipolar, no hace unas semanas estaba diciendo que él era el chico más estúpido del mundo y que no lo quería volver a ver nunca más. Y mírenla ahí que parece que no hubiera un mañana para ellos. Tal vez lo diga porque esté un poco celosa, pero no creo que esa chica esté bien de la cabeza. Literalmente. Permanecí callada, desde que Marcos mencionó aquello. Sabía que no lo quiso mencionar adrede, sin embargo, me dolió un poco saber que esto jamás se dará. Ireneth Crosby, era la peor enemiga de Emmily y mía. Ella por razones de celos así su hermano y por creída, y yo por celos, ¡MALDITOS CELOS! —Esa estúpida no sabe buscarse un baño, al menos. — pronunció Emmily con un tono de odio y asco en su voz. Creo que la detestaba más que yo. — ¿Por qué la odias tanto Emmily? - Dijo Marcos un tanto fastidiado por la actitud de nuestra amiga, que llevaba todo el día encima. —Querrás decir, ¿por qué la odian tanto? Bueno yo la odio por meterse con mi hermano, como siempre. Y tú Kylie, ¿Por qué la detestas tanto? Nunca lo supe. — manifestó elevando una ceja, sabía que quería respuestas y rápido. —Desde pequeñas, cuando tenía esa actitud de superioridad sobre todos. — Mentí. Bueno en realidad, no. Era un poco por eso también, aunque la verdad en sí, eran celos. Sí, soy un poco celosa. — ¿Por eso, en serio? Que estupideces. — expresó Emmily, restándole importancia a mi argumento. —No está tan errada de lo cierto. Ireneth cree que es mejor que todo el mundo, aunque no esté ni cerca de ello. — Hablo Marcos después de un tiempo. ¡Gracias, amigo por ayudarme! Pasaron las horas. Ya era la última clase y la compartía con Marcos. Era geografía, y la verdad nunca presté atención a lo que hablaba el profesor, porque mantenía una "grata" conversación con Marcos sobre lo ocurrido en el almuerzo. Sé que él me está presionando para que le cuente lo que en verdad siento por Jason a Emmily, pero sé que no voy a poder. Me mataría si se entera de ello. ¡ES UN ANIMAL! — ¿Por qué hiciste eso? Sabes que cuando pase todo se lo contaré. — susurre con frustración. Ya estaba cansada de hablar este tema, mil y una veces con Marcos. —Porque ya es momento que lo digas. Nada va a pasar entre tú y Jason, y si pasa, será peor cuando se lo cuentes a Emmily. — expresó frunciéndome el ceño. Esto no terminará bien y tanto él como yo lo sabíamos. Entre más rápido le dijera mi secreto sería mejor. Además, ¿qué tan malo puede ser? No creo que llegue a algo con él además ni me tiene en la mira. —Cuando lo olvide por completo se lo contaré. Tranquilo, lo prometo. ¿De acuerdo? - le extendí la mano, para que la estrechara en forma de que estaba de acuerdo. Y así lo hizo, sabía que de esta no me escapaba. Hoy me tocaría irme andando hacia casa, (No quedaba tan lejos del instituto, pero, tampoco estaba cercano). Mi auto (un Pagani Zonda. Amo los deportivos, no obstante me costó conseguirlo.), estaba vuelto un desastre, por culpa de una "Emmily" pasada de tragos, en la fiesta de fin de vacaciones. Si se preguntan, ¿Por qué rayos conducía mi coche? Pues... digamos que estaba un poco mal, ya que no debí de combinar, Vodka con Tequila y uno que otro shot de Whisky. Si, mala elección de bebidas. Solo que pensé, que sería bueno sacar todo lo que me deprimía, para comenzar el año bien. Claramente, no funciono. Iba como quince minutos caminando. Un automóvil Bugatti Veyron de color n***o, se coloca a un lado de mí. Jason. Lo que me faltaba. — ¿Qué hace la chica más bella, que pudo soportar a mi hermana tantos años, caminando a casa? ¿Dónde está tu auto? - pregunto con una picardía en sus ojos. Esos ojos grises, que volvían loca a cualquiera chica. —Digamos que tu tonta hermana, estropeó mi coche el fin de semana. — mencioné fingiendo estar enojada. Lo cual él se dio cuenta de inmediato y se echó a reír. —Por eso nunca la dejó conducir el mío, es un peligro. Una lección de vida nena. — dijo guiñándome un ojo. —No me llames así. Además, si yo hubiese conducido, Dios sabría donde estuviéramos ahora mismo. — Pronuncie con fastidio. Él más que nadie, sabía lo mucho que odiaba que me llamara de esta forma. —Siempre serás mi nena, aunque no te guste. — sonrió, cuál gran ganador. —En vez de estar hablando estupideces, porque no mejor me llevas a casa. Bebé. — dije con un tono de burla en mi voz, imitando a su tan querida novia (si de este modo se puede llamar) Ireneth. —Que exigente estás querida. Sube. De todos modos, te iba a llevar, no te dejaría caminar cuarenta minutos, sola. — dijo abriéndome la puerta de su coche. Aunque no lo crean, siempre nos llevábamos bien éramos como mejores amigos, hermanos, hasta que lo destruí todo. Por confundir, amor con amistad. En el camino íbamos hablando de temas tribales, hasta que sacó el tema de la cafetería. Para mí fue una tontería. ¿Por qué se empeñan, en buscar algo que no hay? —Oye. Te noté rara en la cafetería. ¿Qué ocurría? - dijo, con un poco de preocupación en la mirada. Raro. — ¿Qué? - me quede paralizada. ¿Por qué sacó ese tema? Ni siquiera se estaba dando cuenta de lo ocurrido, o eso quiero pensar yo. —Digo, cuando entré a la cafetería, te noté algo rara. Le pregunté a Marcos, pero nunca me contestó. — habló, deteniendo el coche en el semáforo. — ¿Fue porque estaba con Ireneth? ¡Mierda! ¿Sospecharía algo? No lo creo. La última vez, que hablamos de esto quedó todo claro. Aunque, aún no deje de fastidiarme con el tema. —No para nada. ¿Ireneth? Ni siquiera la había notado en el descanso. — mentí. Ya esta conversación se había tornado algo extraña. — ¿Por qué lo dices? —No. Lo digo ya que, los abandoné por ella, en el primer día de clases... Recuerda la tradición. — dijo restándole importancia Sí. "La tradición". Consta que tenemos que pasar el descanso los cuatro juntos. Desde la escuela fue así. Era para evitarnos pasar las incómodas primeras semanas de clases. Sin algún amigo en común. Ya que Jason, cursaba un año más que nosotros tres. Y sus amigos no eran muy agradables que digamos, bueno al menos con Marcos y Emmily no. Conmigo se llevaban de maravilla, son excelentes chicos y guapos para variar. —Descuida, creo que ya debemos de dejar, esa tonta tradición de lado. No te perdiste de nada la verdad. — ya quería llegar a casa, está conversación me estaba incomodando. Jason no dijo nada más. Arrancó el coche otra vez y condujo a mi casa, que no quedaba tan lejos de la suya. Aparco enfrente de mi casa. Estaba a punto de bajarme, cuando me toma de la mano y hace que me gire rápidamente para mirarlo. —Discúlpame, si te molesto verme con Ireneth, hoy. — dijo en un susurro. Con la cabeza mirando hacia nuestras manos, juntas.
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