Capítulo 28 - Una entrada sorpresiva —Aah… Aaah… —jadearon los dos mientras se corrían en las manos del otro, olvidándose de todo. Sus ojos solo enfocados en la mirada del otro. Antes de que sus respiraciones pudieran volver a la normalidad, se besaron con abandono otra vez, entrelazando sus lenguas en suaves caricias que los ponían a suspirar de pasión. —Mmm… Ah… —gimió Lourdes quedamente, mientras se alejaba de los labios de Alex, al sentir como él quitaba los dedos de su apretado interior. Los dedos de Alex estaban empapados con los jugos vaginales de Lourdes, producto de su placer y el alucinante orgasmo recién disfrutado. Al apartarlos de su interior, se los quedó mirando con una mezcla de deleite y deseo, comprobando lo mucho que ella había disfrutado de sus caricias. Luego levan

