El resto de la noche transcurrió soso y aburrido para la chica. No conversó con nadie. Siemplemente se mantuvo sonriendo a todos los que pasaban a su lado. Comió algunos bocadillos de la mesa de bocadillos y se sentó en el rincón más alejado cuando el banquete fue servido. Era un banquete elegante y pomposo, de eso no podía quejarse. Se trataba de una comida francesa, de la cual Jane disfrutó únicamente de forma plena del postre y la crema de entrada. Lo demás estaba bueno, pero resultaba algo extraño para su paladar. En algún punto de la noche se encontró con Alice, la asistente de German. Alice no llevaba la típica ropa de oficina, pero tampoco lograba confundirse entre los amigos cercanos de su jefe. Había algo diferente en ella, algo que la hacía más amable y humana, algo que logra

