Jane se miró largo rato en el espejo preguntándose si el atuendo que había elegido para la cena de cumpleaños de German había sido el adecuado. Sabía, porque Alice así se lo informó, que asistirían personajes muy importantes. Nuevamente, Jane se cuestionó a sí misma sobre las posibilidades de que Natalie y Sebastian asistieran. Esperaba no verlos, aunque no ir a tan magna reunión podría considerarse como una grosería dentro del círculo social en el cual la modelo y su esposo se movían. Suspiró hondo y se puso de pie para observarse, esta vez, en el espejo de cuerpo completo ubicado al otro extremo de la habitación. German sabía que Jane era tan aficionada a la moda como en su juventud lo fue Natalie, por lo que al día siguiente de que la joven llegara a su casa se había encargado de acond

