CAPÍTULO 35 La carta que no pidió La tarde estaba tranquila en la casa. Demasiado para el ánimo de Mayte. Desde que había vuelto de la clínica, todo parecía moverse más lento a su alrededor. Elena caminaba en puntas de pie por la casa, Alejandro evitaba hacer preguntas que pudieran desatar otra tormenta, y ella misma se movía como si el cuerpo todavía estuviera intentando acomodarse después de días demasiado intensos. Además, había escuchado que Dylan estaba pasando por problemas amorosos, y esa idea también le dolía. Pensar que su hermano podía haber perdido a su novia por todo lo que había pasado con ella le pesaba más de lo que quería admitir. Estaba en su habitación cuando tocaron la puerta. —¿Se puede? —preguntó Javier desde afuera. Mayte levantó la cabeza. —Pasen. Qué lindo v

