CAPÍTULO 34 El cielo no alcanza para escapar Jesús estaba sentado en el simulador de vuelo. La cabina vibraba levemente mientras la pantalla mostraba el cielo digital extendiéndose frente a él. Nubes blancas, un horizonte limpio y los instrumentos iluminados marcaban cada parámetro del vuelo. Todo parecía perfecto. Si lograba llegar a avanzar y no quedarse atrás como viene haciendo,sus compañeros ya están en la fase de su primer vuelo con instructor y él por equivocarse no llega ni a la mitad de las horas que necesita para pasar a la siguiente fase. Dentro de su cabeza… nada estaba bien. El instructor caminaba detrás de los alumnos observando cada movimiento. —Duarte… mantenga la altitud. Jesús reaccionó tarde. Se frustraba por no conseguir avanzar. —Sí, señor. Movió apenas el con

