La puerta siendo golpeada jamás me había aterrado tanto como ahora, sus padres estaban afuera y quién sabe cuánto tiempo llevaban allí, ¡Qué vergüenza! Mis mejillas estaban igual de rojas que mis orejas producto del bochornoso acontecimiento que estaba viviendo. —No entres en pánico— me dijo él minutos antes de que la puerta fuese golpeada. ¿Cómo piensa que no entraré en pánico? Sus padres estaban afuera, esta es la primera vez que nos veríamos y yo estaba vestido de un modo que ellos podrían considerar denigrante. Es evidente que al oír la puerta lo aparté de inmediato, tenía que huir antes de que pudiese abrir la puerta, ¡tenía tanto por hacer! De partida debía quitarme los restos de sexo que quedaron en mi cuerpo, además también debía ponerme un vestido acorde y ponerme la peluca a l
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