Will Clark Poco a poco había logrado desvanecer aquella fría máscara que Tania poseía. Algunas veces la veía sonreír más, su mirada reflejaba un brillo distinto cada vez que me veía, era como si disfrutara de mis estupideces. Incluso, cada vez que ingresaba al gimnasio, podía verla saludar con su puño a algunos de los chicos, quienes le sonreían y asentían hacia ella. Cada vez que me presentaba en el juzgado, deseaba que el tiempo volara, pues ahora, el poder ver a aquella chica, se había convertido en una especie de vicio en mí. Me acostaba pensando en su mirada, y cuando me levantaba, lo primero que pasaba por mi mente otra vez, era aquella mirada verde que poseía. Algunos días pasábamos besándonos por mucho tiempo, disfrutaba de gran manera poder mover mis labios contra los suyos;

