Mis pequeñas corrieron hacia mis brazos, me incliné para recibirlas con una sonrisa sobre los labios y ambas a la vez me dieron un beso en la mejilla, se habían vuelto fuertes, me llegó a doler un poco el cuello con sus manos alrededor presionándome hacia ellas. —Te extrañé —susurró Cloe. —Yo también te extrañé mamá, pensé que te habías olvidado de nosotras —Hilda hundió su rostro contra mi pecho— Es divertido estar con las tías, con el abuelo y en ocasiones con papá Ezra, pero no tanto como estar contigo. —Ya no nos vamos a separar —levanté el rostro de mis niñas para que pudieran verme a la cara— Estoy muy feliz de volver a verlas, me hacían mucha falta, pero, ¿qué creen? Tenemos una casita nueva y tendrán su propia habitación, papá Archer me ayudó a arreglarlo todo. De repente se pe

