bc

Dioses entre mortales y titanes: Hades y Perséfone.

book_age16+
112
SEGUIR
1K
LEER
HE
el amor después del matrimonio
decisivo
rey
serio
mitología
oso musculoso
love at the first sight
like
intro-logo
Descripción

Los antiguos dioses de la mitología griega ahora se encuentran entre nosotros, buscando la forma de todavía ser venerados.

Cuando un humano entra en la vida de una de las parejas divinas más poderosas de todas, las cosas comienzan a cambiar y complicarse. No solo para la pareja, sino también para todo el panteón griego. Tendrán que dejar de lado su vida familiar y arreglar la situación.

chap-preview
Vista previa gratis
Capítulo 1
Para que cualquiera pueda leer esto, y comprender lo que sucede en esta historia, haremos un resumen, de lo que uno debería saber antes de poder empezar con la historia que nos compete. No es secreto para nadie, todos han oído de ellos en algún momento, pues son parte de la cultura popular y ya sea por un medio artístico o las clases de historia en la primaria o secundaria, todo el mundo sabe quienes son los dioses griegos. Estoicas y maravillosas figuras que acompañan a la humanidad desde el inicio de las grandes civilizaciones de Europa. Algunos los conceptualizan como meros paralelismos de los fenómenos naturales, con los cuales los antepasados daban explicación a tan increíbles eventos; otros los usan como el ejemplo perfecto para explicar cómo el hombre creó a Dios a su imagen y semejanza dado a que reflejan aspectos de la imperfección humana. Inclusive la teoría de C.G. Jung de los arquetipos y el inconsciente colectivo, nos habla de patrones innatos de comportamiento humano donde en estudios posteriores utiliza la imagen de estos dioses para identificar patrones en relaciones interpersonales o en comportamientos de las personas. Lo anterior nos lleva a los mitos, historias sagradas, que son contadas con la idea de hablar sobre acontecimientos extraordinarios sucedidos durante el tiempo de antaño o incluso narrando, contando sobre la mismísima creación del hombre, del universo. Estos relatos forman parte de las comunidades existentes en esos tiempos determinados, son parte de su sistema de creencias, creen en ellos, son su historia real de creación, su explicación del mundo en que viven. Entonces, siendo utilizados en la antigüedad para explicar los acontecimientos naturales sucedidos desde el inicio del tiempo, incluso el tiempo mismo es personificado en estos mitos, por Cronos. Hay diferentes tipos de mitos, destinados cada uno a una función, para lo que fueron creados, narrados y divulgados. Su función explicativa, que es la búsqueda de esta cultura para encontrar la explicación de cómo llegaron a la situación actual, como empezó todo, en la mitología griega sería la historia de Caos, que fue lo primero en existir. Busca encontrar las razones a las preguntas elementales que no tenían una respuesta hasta entonces para ellos. Su función pragmática, que su propósito es poner a estos mitos como la base de la estructura social de esa cultura, es más bien mitos políticos, que buscan determinar, explicar y especificar porqué ciertas situaciones deben ser de una manera sin posibilidad de variables. Por último, su función significativa, estas son historias más allá de las explicaciones de origen o buscar determinar cómo debe funcionar la política y sociedad, estos mitos tienen como meta confortar a la humanidad, brindar aliento y alivio, dan objetivos de vida a las personas. Son mitos que narran sobre la muerte, el sufrimiento, la victoria y demás cosas, más cercanas a los individuos mortales que los escuchan o leen, son los pretextos o motivos que buscan conectar con las personas. El mito en el que nos centraremos ahora, es el del supuesto secuestro de Perséfone. Popularmente, este mito narra como Hades, el Dios del Inframundo secuestra a su sobrina y la engaña para que tuviera que casarse con él y vivir en las profundidades de la Tierra a su lado, causando así, por la tristeza de Deméter, que la tierra se vuelva infértil y en este caso, explique para los humanos las estaciones del año. Mito que no es más que la falsa palabra de una madre protectora. La realidad fue un poco diferente, no hubo una g****a en la tierra y Hades no se llevó a Perséfone tomándola de la pierna y arrastrándola al inframundo, oh no, claro que no. La verdad es que Hades, se había aparecido esa tarde finalmente frente a Perséfone, después de haberla observado por un tiempo, como un vil enamorado. Se había declarado frente a ella, sin obligaciones, solo expresando el sentimiento que guardaba hace tiempo. Y Perséfone había aceptado esos sentimientos, el encanto del dios era como el encanto de la muerte misma, no es posible no estar interesado en algo tan tentador y peligroso al mismo tiempo. Perséfone aceptó la proposición de Hades y decidió, por cuenta propia, estar y unirse a él en el Inframundo, como su reina. Pero Deméter, quien no estaba para nada contenta con esta unión, quería separarlos y tener de vuelta a su hija con ella, sin comprender que ella ya había crecido y quería hacer su propia vida fuera de su sombra, por lo que divulgó por el mundo que el Dios del Inframundo había secuestrado a su linda hija. Diciendo que la quería de vuelta y amenazando con dejar la tierra infertil para siempre de no ser así. Sus pedidos fueron escuchados y Zeus mismo fue a hablar con su hermano por la liberación de Perséfone. Sin embargo, los enamorados hicieron un plan, basado en unas semillas de granada cultivadas en el Inframundo, para poder, al menos durante un tiempo, seguir estando juntos. Pero ya basta de clases de historia, en este libro los veremos lo más cercano a lo que son los dioses en realidad, seres con defectos ocultos por la belleza y poder que poseen, venerados por humanos cegados por la imagen de estos seres llegaron a adorarlos, pero ahora en la actualidad, nadie puede negar las sucias y bajas acciones, hechas no por los humanos sino por sus creadores. Hay un dicho, “La vida imita al arte”, y no podía ser más real en este caso; la atracción entre los humanos y los dioses es una relación de necesidad, ellos necesitan algo en lo que creer y los dioses necesitan la veneración para seguir ejerciendo el poder que tanto aman; sin embargo los tiempos cambian, los conocimientos, la tecnología y las creencias evolucionan y ni siquiera los dioses son capaces de frenar esto. Justo ahora la religión más profetizada y con más adeptos en el mundo es la católica, seguida de la cristiana y la musulmana, los dioses antiguos han sido reducidos a cuentos para niños o interesantes historias para los estudiosos, pero siendo sinceros, son escasas las personas que mantienen la creencia en ellos, lo que los ha debilitado. Entonces, ya no hay altares, no hay fiestas ni ceremonias donde se efectúen ofrendas, no hay personas rogandoles por ayuda a cambio de su adoración o devotos en la creencia de que los dioses controlan todo, y esto, para bien o para mal, los ha llevado adaptarse. La tecnología avanza, igual que el tiempo en sí. Ya los dioses no se alzan en lo alto del Olimpo y ya no ven con superioridad a los humanos quienes se arrastraban a sus pies a implorar por favores, ahora ellos son líderes de empresas, magnates, famosas estrellas de cine, trabajadores sociales o modelos internacionales, obteniendo el reconocimiento necesario por medio de las labores que se les dan por excelencia, manteniéndose fuertes gracias al reconocimiento y cierta veneración como la de una fanática a su cantante favorito, ellos ahora conviven entre nosotros. Supongamos entonces que los dioses ahora forman parte del mundo humano, manteniendo el lujo y poder que tanto les caracteriza, ellos dejaron atrás los acontecimientos pasados y empezaron de nuevo… Una, y otra vez, cambiando sus nombres e identidades cada tanto tiempo para no levantar sospechas, un pequeño truco por aquí y por allá para mantener a los humanos en la ignorancia de que aquel famoso deportista olímpico que finalmente se dedicó a la actuación llamado Apolo es realmente el mismísimo dios del sol, o que aquella hermosa dueña de la marca de perfumes y modelo es realmente la diosa Afrodita, o que la psicólogo escolar con un esposo increíblemente ardiente son Psique y Eros. Nadie lo sabe y es mejor así, se ahorran luchas por el poder, guerras y conflictos que, como se sabe popularmente, los dioses son excelentes para generarlos, e incluso algunos, como Ares, no se han alejado mucho de esa increíble facilidad para las guerras, prácticamente encabezando las dos famosas guerras mundiales, en búsqueda de más enfrentamientos con Atenea, en los que claro, perdió. Anteriormente hablamos de la verdadera historia de aquel mito de Hades y Perséfone, así que encontrarán de su agrado saber que su amor perduró a pesar de los años de cambios, y que es esta enigmática pareja la que conforma un papel fundamental en esta historia. Perséfone ama a Hades con fuerza y una pasión que pocos han podido ver, y aún menos vivir; ella ha estado junto a él en las buenas y en las malas, jamás dejaría que nadie ni nada lo apartara de su lado, salvo aquel horrible contrato con Zeus y su madre de pasar seis meses en la tierra alejada de su amado esposo. Por suerte de todos este contrato quedó obsoleto cuando Demeter no tuvo que seguir ejerciendo su papel de diosa de los cultivos, lo cual alegró a Perséfone ya que podría pasar sin interrupciones su vida junto a Hades. Es aquí cuando se debe explicar cómo es la diosa de la primavera y diosa del inframundo. Todos tienen curiosidad por saber cómo es un dios, cuál es su aspecto, su personalidad, como visten o se comportan, pues Perséfone es totalmente excepcional, como una mujer muy hermosa de cabellos espesos y pelirrojos, con preciosos ojos de un verde boscoso en primavera, caderas anchas y con un cuerpo de consistencia fuerte y piernas de alguien que trabajaba la tierra. No es de extrañar que su belleza atrajera al dios del Inframundo, que más allá del hermoso aspecto de la joven, lo atrajo la delicadeza y buen trato que tenía para con todos. Ella era dulce y atenta pero sobre todo paciente y dedicada, aspectos que atrajeron al dios, puesto que pocas veces en su vida había sido tratado con respeto y empatía. Pero no nos dejemos llevar por lo anterior, Perséfone encajó tan bien con Hades porque con él podía dejar libre un lado que pocas veces se había atrevido a explorar. Como reina del inframundo se sentía libre, amaba su reino y adquirir almas para este tanto como amaba la sensación de independencia al dejar libre una plaga, así como tomarse el atrevimiento hacia algún sujeto molesto que quedaría encadenado para siempre en el Inframundo por orden de ella, así como el poder y adrenalina que le daba cuando la miraban con temor al caminar junto a su esposo, pero no por él, Hades era realmente pacifico, igual que ella, pero cuando se juntaban era una mezcla impredecible y de temer, era como si siempre hubieran estado destinados a estar juntos. Por otro lado, no muy alejado en realidad, tenemos al dios del Inframundo, el rey de los muertos, primer hijo varón de Cronos. Como dios griego, no le es difícil pasar lo excepcional en cuanto a físico, si de por si los humanos atenienses de la antigüedad ya les era considerablemente sencillo tener un cuerpo atlético y musculoso, imaginen para un dios, el primer dios varón hijo de Cronos. De labios particularmente atrayentes clasicos de la belleza griega, cabello n***o, oscuro como las mismisimas profundidades del Inframundo, ojos igual de oscuros y profundos que imponen el miedo de la oscuridad que experimentaremos en el más allá. No sería raro encantarse con él, no solo por la belleza propia de un dios, sino también por el increíble temple del mismo. Propio de alguien que debe tratar con muertos toda su vida, tiene un aire pacífico y calmo que podría estar ligado a la calma que le llega a algunas personas al morir, una entereza fija de un dios soberano, y sin embargo, una necesidad de amor del que fue privado toda su vida hasta que la conoció a ella, a Perséfone, quien se convertiría en su amada esposa. Es casi lo contrario de lo que uno pensaría del dios del Inframundo, quien muchos creían que sería un dios temperamental y malvado, es completamente malinterpretado. Sin embargo, actualmente ya se puso en evidencia que de hecho, en la historia, pocas veces Hades se metía con los humanos, él tomaba las almas de los fallecidos y así mismo, según la vida de este, lo guiaba a su morada correspondiente en el Hades. Toda su vida de muerte, oscuridad y soledad se vió felizmente iluminada con la llegada de Perséfone a su vida. El ánimo del dios cambió por completo desde que ella llegó a su lado, los meses que pasaban alejados eran sin dudas difíciles, era como haber conocido los Campos Elíseos y posteriormente ser encerrado en el Tartáro. — Hades, querido —llamó Perséfone desde la cocina, era un día de invierno y se ajustaba los guantes para el frío, su cabello parecía más voluminoso y sus mejillas más sonrosadas, estaba retrasada para el trabajo pero no le importaba demasiado. — ¿Si, querida? —preguntó en respuesta, alzando un poco la voz para que logre escucharlo mientras caminaba a paso tranquilo hacia la cocina, acomodándose en el transcurso la corbata al cuello. Él tenía más libertad de horario, pero incluso de no ser así, era difícil hacer que perdiera la calma. Las mañanas de la pareja solían ser cotidianas pero sumamente gratas para ambos. Antes de irse a trabajar Perséfone siempre desayunaba con Hades en su oficina, sentada sobre su regazo mientras este comía pacíficamente, pero esa mañana había decidido cambiar la dinámica y lo mejor que se le ocurrió fue un bonito desayuno en la cocina adornada con cientos de flores, pequeños milagros nacidos gracias a los poderes de ella, ya que afuera la temperatura las mataría de inmediato. — Estaba pensando en comer aquí hoy, hace bastante tiempo no salimos del castillo salvo para trabajar, pero una pequeña cita de desayuno suena emocionante, ¿no lo crees? —preguntó tranquila pero internamente le emocionaba la idea de que Hades pasara tiempo con ella fuera del estudio, usualmente bromeaban sobre la costumbre que él tenía de encerrarse en lugares oscuros— ¿O prefieres que vayamos a una cueva? Hades estuvo a punto de responder asertivamente sobre la idea de desayunar juntos en esa ocasión, hasta el momento en el que oyó la última pregunta, una vez llegaba a la cocina. — Querida, básicamente vivimos en una cueva subterránea, —respondió, mirándola con una pequeña sonrisa para caminar lentamente hacia ella— por lo que la idea del desayuno aquí y en una cueva sería… lo mismo, pero me encantaría. Perséfone lo miró un momento, se veía atractivo, con el cabello algo desorganizado y sus ojos oscuros parecían consumir la luz que entraba por las ventanas. Ella lo continuó viendo con una ceja alzada y asintió despacio pensando en que los años no lo habían cambiado, seguía siendo el mismo dios que graciosamente había ido a declarar su amor como un niño enamorado. Se le acercó despacio y lo besó con suavidad. — Vamos a comer, voy a llegar tarde de todas formas —dijo tranquila viéndolo caminando a la silla— ¿Qué es lo peor que puede pasar? Si me despiden no sería la primera vez —agregó riendo. — Trabajas en el hospital de Asclepio, y eres Perséfone, no te pueden despedir —dijo con una sonrisa ahora más divertida. Él todavía tenía en su mente la idea de que son los dioses superiores—. Los otros hospitales no sabían eso, por eso te despidieron —agregó, apurándose un poco para poder correr la silla en la que ella estaba por sentarse y así acomodarla. Hades era sin duda un buen hombre, a pesar de ser el rechazado de los dioses; de sus hermanos sin duda era el único que al que podía llamarse un buen esposo sin mentir, era atento y considerado con Perséfone, además de bueno escuchándola. Ella por su parte le brindaba el confort que nunca tuvo, ambos se correspondían y sabían que eran iguales; de alguna u otra forma siempre encontraban la manera de estar con el otro dándose el apoyo necesario sin ejercer presión o siquiera una molestia entre sí. Sabían que no se debían nada el uno al otro y que estar juntos era por total amor. — A veces considero dejarlo y venir a trabajar contigo, pero el papeleo y el manejo de tantos procesos burocráticos no son lo mio —negó tranquila viéndolo pensando—. Aunque admito que pasar el día contigo en un lugar lleno de muertos me recordaría los viejos tiempos, sería reconfortante. — Oh, no dejaría que estuvieras con el simple papeleo burocrático, todavía no comprendo del todo porque no has puesto una florería… o vender arreglos florales, te quedan realmente hermosos —comentó siguiendo el hilo de la conversación, mientras esperaba que ella tomara asiento—. Sin duda sería mejor eso que estar rodeada de muertos siempre... Perséfone trabajaba como enfermera en un famoso hospital, dirigido y fundado por el mismísimo dios Asclepio. Una profesión rara para la diosa de la primavera, pero la profesión perfecta para una diosa del Inframundo que gustaba de darle almas a su esposo y que de alguna u otra manera, adquiera la veneración necesaria de los pacientes terminales, quienes la veían como un ángel, lastima o fortuna para ellos que el ángel era de la mismísimo Inframundo. — Tienes que dejar de ver tu trabajo como algo no deseable, la muerte es un descanso, para los pacientes que veo todos los días es un alivio, Hades… Yo disfruto en traerte esas almas, y además, también hago arreglos a veces para las ceremonias funerales de la sede de la ciudad, es divertido y con eso obtengo la adoración necesaria para mantener mis poderes en su máxima potencia —comentó tranquila esperando a que él se sentara. Le gustaba poder relajarse entre los brazos de su esposo, sentada en sus piernas para que él acaricié su muslo con el pulgar mientras comen. — Si fuera algo del todo deseable, yo no me hubiera acostumbrado a vivir en… cuevas —finalizó la última palabra con tono divertido, dejando un beso suave en la mejilla de ella antes de ir a sentarse en su lugar al comprender la intención de su esposa —. Pero estoy de acuerdo contigo, mientras sea algo que quieras y realmente disfrutes hacer. — Eres el esposo más comprensible que hay, Hades hijo de Cronos —dijo divertida sentándose en piernas las piernas de él, viendo su rostro y tomándose el tiempo de detallar este. Hades era sumamente atractivo para ella y con cuidado, muy lentamente, colocó una mano en su mejilla para así besarlo con cuidado—. Buen provecho, amor mío —agregó antes de empezar a comer. Hades arrugó un poco la nariz ante el nombre de su padre y la abrazó de vuelta colocando la mano en el muslo de ella, tal como siempre hacen y esperó a que ella empiece a comer, pero devolvió el beso en cuanto lo sintió. — Buen provecho, amada mía —respondió con su tranquilidad de siempre, continuó las leves caricias en su muslo y empezó a comer a continuación de ella. La relación era sencilla, no había presiones o discusiones, siempre estaban disfrutando de la compañía del otro. Sin embargo, siempre que ocurrieron los extraños momentos de peleas o tensiones era por la intervención de terceros, pues la pareja podría estar una eternidad sola recluida en el inframundo y no llegar siquiera a molestarse el uno con el otro, pero apenas alguien más intervenía todo parecía salirse de control. Las visitas de Deméter eran agobiantes para Hades y, para Perséfone eran sumamente estresantes. Luego estaban los incidentes con los otros dioses, siempre había alguno que quería pasarse de listo y buscaba conquistar a la hermosa Perséfone o querer tratos con pocas ganancias para la pareja. Muchas veces llegaban héroes o semidioses a pedirles que liberaran el alma de alguien o algún objeto de sus arcas. Y eso dejaba en la conclusión de que todos parecen ignorarlos, rechazarlos u huirles salvo cuando necesitaban algo de ellos. Salvo un par de llamadas del hermano menor de Hades, que solo eran para preguntar, de vez en año, si todo seguía normal. Lo anterior narrado aconteció en 1999, unos cincuenta y ocho años en el futuro de la tan famosa fecha 1941. En ese entonces el calor de la guerra y la cantidad de almas que se obtuvieron, pues tanto Ares como Atenea estaban involucrados, los llevó pasar más tiempo en el Inframundo. Fue un buen tiempo para ambos, ninguno se proclamó de ningún lado puesto que como dioses de la muerte tomar un bando sería irrelevante ya que al morir no había ninguna diferencia entre un alma americana o una alemana. A ellos solo les interesaba llenar el río Aqueronte y trasladar las suertudas almas que fueron enterradas con monedas para pagar a su barquero. Entonces, ambos estaban ocupados leyendo unos conteos de almas cuando alguien tocó la puerta del castillo. — Me gustaria saber quien es tan valiente para venir cuando estamos en guerra —comentó Perséfone sonando impaciente, usualmente las visitas la emocionaban pero en medio del trabajo y con una lista mágica que se actualizaba con cada muerte. Perder la cuenta podría significar un error de miles a millones de almas perdidas con algún otro dios de la muerte de otro panteón, como dicen los dioses griegos a los dioses de otras regiones. — Querida, es obvio que es alguno de mis hermanos que viene por un favor, y por la tormenta que hay afuera creo que se quien es —comentó no tan emocionado Hades. No se veía enojado, sino que pareció bastante cansado de que su hermano Zeus viniera a su casa, faltara el respeto a su esposa y a él cuando descaradamente se le insinuaba a Perséfone, que lo rechazaba rotundamente, pero Zeus no entendía la palabra no, es más, normalmente ni siquiera se aventura a preguntar. Ante el comentario de Hades, Perséfone frunció el ceño. A ella sí le molestaban las visitas del dios, por lo tanto, se cruzó de brazos viendo a su esposo en forma de reproche. No lo quería dejar pasar, así que abrió la boca para hablar, pero se vio interrumpida por otro llamado de la puerta. El timbre del castillo estaba diseñado para escucharse en el estudio de Hades y hacía un sonido imposible de no notar por el eco de las cuevas. Para llegar a las escaleras del sótano, las cuales llegaban al mismísimo Inframundo, tenias que ir a la última puerta del último pasillo a la izquierda del castillo en planta baja, ahí te encontrarás unas escaleras de caracol sin barandas, que bajan hacia la oscuridad total. Si tenías suerte ese día estaría programado para la bajada de Perséfone y la escalera estaba alumbrada por bonitos faroles de fuego azul, porque Hades las prepararía para la comodidad de su esposa. De lo contrario solo verías los primeros escalones, y uno o dos metros más abajo la oscuridad sería tal que no podrías ver tu mano aunque la colocarás frente a tus ojos. Esto claramente no representaba un problema para Hades que podía manejarse con gracia y ver todo su entorno con detalle aunque estuviera desprovisto de toda luz, sus poderes se lo permitían dentro de su reino, pero ahora se encontraban en el frío y oscuro estudio de Hades. — Apagaré los faroles de las escaleras, así tal vez logre llegar aquí abajo, pero la caída es suficiente para quedarnos con su alma y no dejarlo salir de nuevo —comentó viendo a Hades seria—. No quiero que entre a nuestro hogar, Hades. — Mmmm… podría atenderlo fuera, sin que entre o que te vea —sugirió, después de pensarlo por unos segundos, tenerlo con ellos no es algo que le agradara tampoco —, ¿te parece bien así? — No lo sé, ¿tienes que hablar con él? —preguntó insistente, casi tanto como los llamados a la puerta de Zeus. Cuando ella hablaba con agobio se veía diferente, más indefensa; pero era como acorralar a una serpiente, nada bueno sale de eso. Hades la vió por unos momentos, meditando una respuesta y una solución, no es que creyera que es del todo urgente, conocía a Zeus, no es de los mejores hermanos del mundo, pero no lo visitaba así porque sí. Entonces al menos debería saber que era lo que lo traía ese día a su casa. — Al menos saber porque molesta esta vez —respondió, sonando cansado mientras se levantaba de su lugar frente al escritorio de madera oscura de ébano, pues casi todo en el Inframundo era de aquella madera. Dejó un beso suave en la frente de Perséfone mientras se escuchaban todavía los llamados de Zeus. En el momento en el que Hades se levantó, comenzaron también los ladridos de Cerbero, que respondía únicamente ante Hades y ocasionalmente ante Perséfone. — Claro, porque es importante saber que quiere un violador. —murmuró bajo bajando la vista. Podían haber pasado años pero ella jamás olvidaría lo que Zeus le hizo, era una de las pocas junto con algunas diosas como Artemisa y Atenea que no dejaban que el tiempo limpiara los crímenes cometidos por Zeus y otros dioses. Omitamos claro el trágico castigo que sufrió Medusa injustamente a manos de Atenea, o la historia de Calisto, víctima de Zeus, y siguiente de Hera y Artemisa. Al escuchar eso, Hades sueltó un largo suspiro de resignación. — Lamentablemente, pero si debo escuchar al rey del Olimpo —dijo con la voz ahora más pesada, más seria y los ojos aún más oscuros de lo usual, incluso la poca luz que se filtraba pareció aplacar un poco, mientras Hades salía del estudio y caminaba a paso tranquilo, sin apurarse, hacia la puerta del castillo. Perséfone suspiró profundo y vió la silla donde estaba sentado su esposo con anterioridad. Un escalofrío la hizo removerse al darse cuenta que no dijeron una palabra clave para cuando Hades volviera, y asegurarse de que fuera realmente él y no su hermano. Los recuerdos de Zeus fingiendo ser su hermano para violarla se mantenían aún tan claros y vividos en su mente, mucho más de lo que ella le gustaría, por lo que se sentó en la silla de Hades a esperarlo. Ella no entendía como algunas diosas pudieron seguir adelante, como Hera a pesar de todas las infidelidades y conocer el manchado historial de su esposo seguía con él, pero ella no podía hacer más que intentar curar sus propias heridas, así que escondió el abrecartas en su bolsillo y esperó. Hades llegó finalmente frente a la puerta, y antes de abrirla para salir tomó una profunda respiración. Hablarle a su hermano nunca era tarea fácil, o tolerable al menos. Esperó escuchar el golpe de la puerta nuevamente para abrir con rapidez y salir, así no darle tiempo a su hermano de siquiera ver dentro del lugar. — ¿A qué has venido? ¿No tienes otro hermano a quien molestar? Ya sabes, uno que si no tenga cosas que hacer, Poseidón, por ejemplo —dijo el dios de los muertos, viendo a su hermano, cambiando su semblante a uno más serio, más imponente, pues desde aquella vez en la que tomó su lugar, no pensaba volver a permitir que Zeus pasara por encima de él. No otra vez. Seguramente quién esté leyendo esto se estará preguntando cómo es Zeus y que hace para salirse con la suya todo el tiempo. Violar, engañar y ser el causante de la muerte de sus hijos bastardos, amantes y victimas por manos de su vengativa y celosa esposa Hera; pues Zeus es un hombre atractivo, al igual que sus hermanos cuenta con un cuerpo musculoso y belleza de rostro, con un menton definido y cabellos dorados que caen en delicados rizos. Para desgracia de muchos, tras ese perfecto aspecto era un dios obstinado, caprichoso, irresponsable e inmaduro, tal vez todos esos aspectos fueron los que se confundieron por gallardía cuando fue a rescatar a sus hermanos de Cronos. Solo que ahora era un reconocido multimillonario dueño de una compañía de electricidad, utilizando el dinero y el poder que tenía en el país para ocultar sus abusos, aunque actualmente no eran precisamente eso, pues encantaba a cualquiera. Más bien era para cubrir aquellas cosas que no hacía en su plena forma física y así evitar seguir regando el mundo de semidioses.

editor-pick
Dreame - Selecciones del Editor

bc

Embarazada después de una noche con el rey Lycan

read
6.6K
bc

La Venganza De La Ex-Luna

read
4.3K
bc

La Compañera Rechazada

read
135.0K
bc

Príncipe Reagan

read
20.3K
bc

Esposa olvidada

read
17.0M
bc

Una mate para el Alpha

read
151.0K
bc

La Maldición del Alfa: El Enemigo Interior

read
18.5K

Escanee para descargar la aplicación

download_iosApp Store
google icon
Google Play
Facebook