La muchacha pensó por un momento que su garganta le pediría toser debido a la humareda causada por el hombre junto al barquero, pero obviamente no la intoxicaria aquel humo ya que se encontraba muerta, y no era un cuerpo físico, sino un cuerpo translúcido, transparente, es decir, un alma. — Pero señor, conoce las reglas… el pago tiene que efectuarse, y de no pagar… — repuso Caronte, mirando a su amo con lo que podría decirse que era un reproche. Hades negó varias veces. — Su alma vagará en el río por cien años para saldar su deuda y ser llevada a su destino… pero puede haber excepciones, me parece… — comentó el dios, y miró a la muchacha que todavía seguía aturdida, sin entender nada de lo que estaba pasando — ¿O prefieres quedarte ahí abajo por cien años? La muchacha negó con efusivida

