Dos meses después. El abogado se levanta, revisa los papeles desde su posición. Afirma. El juez asiente también. —La parte acusaroria llama a James Maxwell al estrado. Mi corazón bombea con fuerza. No me muevo, tengo tiempo sin verlo o saber de él. Siento cuando pasa a mi lado, por fin miro. Su mirada se conecta con la mía al sentarse, lleva un traje oscuro y el cabello le ha crecido algo, lleva un sexi corte de cabello. Se ve alto, guapo e imponente. Lo veo jurar sobre la biblia. —Usted era el guardia personal de Laura Villamediana para cuando concurrieron los hechos. ¿Qué recuerda de ese día? —pregunta el abogado. —Sí, me quedé en el auto porque a ella no le gustaba que todos supieran que tenía guardia personal, al pasar al menos media hora, mi teléfono sonó, cuando atendí la l

