Capítulo 58

1066 Palabras

Laura no deja de sonreír y su expresión me tiene derretido. Tomo el camino en dirección a la mansión Villamediana. —A mi penthouse, por favor, sucio chofer—dice con tono sugerente. Mi polla reacciona y una erección comienza a apretar en el pantalón, ¿Cómo puede tener ese efecto en mi con solo una frase? Sonrío con malicia. —¿Segura de querer tratarme así señora? Puedo regresar al estrado y declarar que me denigra. —¿Y les dirás qué te obligaba a follarme? ¿A qué me lo hicieras duro desde atrás? —Les diré que me la chupabas en mi habitación en las noches mientas todos creían que estabas en tu habitación. —Sí, diles que me chupabas tú dándome órgasmos con tu lengua mientras metías tus dedos en mí, después tu polla. Que me dabas muy duro. —Les diré que sí, que me llamabas sucio emplead

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