Salgo de la ducha y James no está en la habitación, me coloco una bata corta de seda sin nada debajo ¿Para qué? Lo haremos como conejo toda la noche y toda la madrugada. Lo sé. Salgo hasta la cocina y allí esta comiendo, recién bañado, solo lleva un pantalón deportivo blanco y va descalzo, admiro su torso desnudo. Musculoso, fuerte, grande. Suspiro y me acerco plantandome frente a él. —¿Te vas a comer toda mi comida? ¿No me guardas un poco?—pregunto coqueta. —Sí quieres te la doy en la boca. —¡Si! ¡Qué rico! Quiero que me metas tu polla en mí boca. Se echa a reir como histérico. —No dije nada de eso. —¡Oh! Lo siento. Soy una cerda caliente, una zorra que solo espera ser azotada con una v***a toda la noche. Ríe negando y me sirve un poco de ensalada y jugo. Verlo moverse sin camisa

