Han pasado dos días y no saber de Laura me preocupa pero la deje en buenas manos. Me acerco a la vivienda humilde al final del cerro donde hay improvisada una comuna con otras casas maltrechas armadas con latas, árboles y otros desperdicios. Es un escondite. —James. Lo vi. Paso hacia detrás del auto golpeado de la esquina. Corro con Hércules cubriéndome. Tras unos pasos más estoy frente al hombre quien se llevaba una tostada a la boca, sus ojos se abren en señal de asombro pero no sé mueve. Traga gruso y mira de soslayo, regresa la vista a mí soltado la tostada, alza ambas manos. —¿Dónde está Razee? —No sé quién te crees en unos segundos subirán por esas escaleras y aparecerán aquí, él y sus hombres. Estás muerto. Hules a muerto. Tengo dos días siguiendo sus movimientos, sé que nadie

