Laura. Tuve que soportar una hora de cursilería entre la estúpida de Alec, y Manolo con la mosca muerta de Alexa. Ya en el auto Américo me mira sonriendo. —Te gusta él ¿No es cierto? No conozco mucho de las estrategias que usan las mujeres pero es obvio que lo quieres. —Entonces ¿Por qué preguntas lo obvio?—pregunto. Ríe. —Él no te quitaba la vista de encima. Se le notaba porque hacía un gran esfuerzo por disimularlo. —¿Qué le dijiste? —Que tuviera cuidado con ella. —¿Qué respondió?—pregunté. —Que no hablara mal de su mujer—dice. Siento un puñal en el pecho. Suspiro. —Pero es un teatro, como eso de decirme que ahora era suya—ríe —¿Qué fue lo que pasó con ella? Nunca supe bien. Bufa y ríe mientras niega con un gesto. —Sabes. Debes saber. —No, quiero que me des detalles sucio

